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La CNDDHH saludó la decisión de la municipalidad de Miraflores de asumir ante el Ministerio de Economía y Finanzas el pago de las deudas contraídas por los vecinos de la calle Tarata con el Estado para la reconstrucción de sus viviendas.

A través de una carta dirigida al alcalde Manuel Masías Oyanguren, el secretario ejecutivo de la Coordinadora Nacional de  Derechos Humanos, Ronald Gamarra expresó su satisfacción por el compromiso asumido con las 96 familias miraflorinas, víctimas de la brutal insania terrorista.

A continuación reproducimos la carta enviada al Alcalde Manuel Masías.

Lima, 15 de septiembre de 2008

Doctor
Manuel Masías Oyang
Coordinadora Nacional de Derechos Humanos

Lima, 15 de septiembre de 2008

Doctor

MANUEL MASÍAS OYANGUREN

Alcalde del Distrito de Miraflores

Presente.-

De nuestra consideración:

Nos dirigimos a usted con el propósito de saludar la decisión de la Municipalidad de Miraflores de asumir ante el Ministerio de Economía y Finanzas el pago de las deudas contraídas por los vecinos de la Calle Tarata con el Estado, por la reconstrucción de sus viviendas destruidas y/o afectadas por el accionar criminal del terrorismo.

Como recordamos, señor Alcalde, el 16 de julio de 1992, un espantoso atentado terrorista conmovió al país. Esa noche, un coche bomba fue detonado en la calle Tarata, situada en una de las zonas más concurridas de Miraflores, a una hora deliberadamente elegida para causar el mayor número de víctimas. La brutal deflagración devastó totalmente un edificio de viviendas, causando la muerte de 25 personas, dejando heridas a no menos de 155, e infligiendo dolor y consternación irreparables.

El atentado de la calle Tarata fue un crimen imperdonable, un crimen de lesa humanidad, cometido por orden expresa del jefe de la organización terrorista Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, actualmente condenado a cadena perpetua, pena máxima prevista en la ley, al igual que otros terroristas involucrados en acción tan cruel. La acción de la justicia no debe detenerse hasta sancionar con el rigor de la ley a todos los que tuvieron responsabilidad en tal atrocidad.

Las víctimas del atentado de la calle Tarata eran hombres y mujeres como todos, compatriotas nuestros, trabajadores esforzados y honrados, padres y madres, hijos e hijas, hermanos y hermanas nuestros, que fueron masacrados con la misma fría y criminal decisión con que los terroristas masacraron a 69 personas en la comunidad campesina de Lucanamarca, diez años antes, y a tantos miles de peruanos en aquel tan terrible como extenso periodo de violencia, que no debe volver jamás.

Señor Alcalde, la decisión de la Municipalidad de hacer suyo ante el Ministerio de Economía y Finanzas el pago de las deudas contraídas por 96 familias de la Calle Tarata con el Estado, por la reconstrucción de sus viviendas, efectivamente, “libera a los vecinos de una carga abusiva que jamás debieron asumir”.

Asimismo, señor Alcalde apreciamos vuestro anunciado compromiso de bregar porque las víctimas de Tarata, sean vecinos miraflorinos o no, puedan ser reconocidos por el Consejo de Reparaciones como víctimas de la insania terrorista

Aprovechamos la oportunidad para renovar nuestro recuerdo y nuestro homenaje condolido a las víctimas del atentado de la calle Tarata, cuyo holocausto, tanto como el de Lucanamarca, simboliza el sufrimiento que impuso el terrorismo sobre nuestro pueblo, a lo largo y ancho de todo el país, y forma parte de la resistencia civil que descalificó y venció para siempre, política y moralmente, al terrorismo.

Atentamente,

Ronald Gamarra Herrera
Secretario Ejecutivo
Coordinadora Nacional de Derechos Humanos