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Declaración

La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos protesta por la agresión del gobierno de Venezuela a la delegación de Human Rights Watch, expulsada arbitrariamente de ese país el 18 de septiembre por decisión personal del presidente Hugo Chávez, horas después de haber presentado en conferencia de prensa, celebrada en Caracas, su reciente informe sobre la preocupante situación de derechos humanos en ese país.

La delegación de Human Rights Watch estaba integrada por su director para las Américas, José Miguel Vivanco, y el subdirector de la misma sección, Daniel Wilkinson, quienes fueron sorprendidos en su hotel por la orden de expulsión, que se ejecutó de inmediato, impidiéndoles recurrir a sus respectivas embajadas, confiscándoles sus teléfonos celulares y obligándoles a abordar un avión con rumbo a Brasil, país del cual no son ciudadanos.

Consumada la agresión, el presidente Chávez afirmó calumniosamente: “Ayer llegó a Venezuela uno de esos personajes que andan haciendo el trabajo sucio que le ordenan los yanquis y comenzó a dar unas declaraciones, así que llamé al canciller y le dije échenlo de aquí”. De donde resulta que el presidente Chávez es, por propia confesión, el responsable directo de este atropello contra defensores de derechos humanos para el cual no hay antecedentes en los últimos veinte años en América Latina.

El informe de Human Rights Watch, titulado “Una década de Chávez: Intolerancia política y oportunidades perdidas para el progreso de los derechos humanos en Venezuela”, hace un diagnóstico de los efectos negativos de la política del gobierno venezolano sobre la institucionalidad democrática, los derechos fundamentales y la sociedad civil, cuya fortaleza y vigencia se debilitan progresivamente ofreciendo motivos de honda preocupación, particularmente por la intolerancia del régimen y su voluntad de intimidar a los críticos.

Human Rights Watch es una entidad independiente que trabaja por la defensa de los derechos humanos en el mundo entero, incluyendo al propio país donde está basada, los Estados Unidos, cuyo récord en derechos humanos es objeto de constante monitoreo y crítica. Esta entidad prestigiosa merece nuestra admiración y gratitud por su permanente interés y compromiso con la defensa de los derechos humanos en el Perú. En esta circunstancia difícil, expresamos a Human Rights Watch y a nuestros amigos José Miguel Vivanco y Daniel Wilkinson nuestra total solidaridad y respeto hacia ellos.

Lima, 19 de septiembre de 2008

Coordinadora Nacional de Derechos Humanos