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Durante la reunión preparatoria para la revisión de la Conferencia y el Plan de Acción de Durban, enfocados en la lucha contra la discriminación racial, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos sostuvo que la actividad de las transnacionales en Latinoamérica y África constituye una nueva manifestación del colonialismo. La cita se llevó a cabo el pasado 16 de octubre en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra.  

 

En su exposición, Mar Pérez representante de la CNDDHH instó a los estados miembros a adoptar medidas para evitar que las empresas transnacionales, y en particular las industrias extractivas, continúen violando los derechos humanos con total impunidad.

 

A continuación la exposición de la CNDDHH ante el Comité.

 

Distinguidos representantes:

Por medio de la presente quisiera llamar su atención sobre la cuestión de la discriminación racial en el ámbito de influencia de las empresas transnacionales.

 

La actividad de las empresas transnacionales y los intercambios comerciales constituyen una oportunidad importante para promover el desarrollo integral y los lazos de hermandad entre los pueblos. Desgraciadamente, tal como ha señalado el Sr Jhon Ruggie la presencia de las empresas transnacionales en países con débil institucionalidad democrática, una historia reciente de conflicto interno y niveles de renta medios o bajos, viene a acompañada por una cuota significativa de sufrimiento humano.

 

Especialmente en Latinoamérica y África la militarización de territorios indígenas, las torturas, detenciones arbitrarias, difamaciones sistemáticas a través de los medios de comunicación, y el hostigamiento judicial a los dirigentes sociales y defensores de los derechos humanos que actúan en el ámbito de influencia de las empresas transnacionales, y en particular de las industrias extractivas, son el pan nuestro de cada día. También lo son la devastación ambiental, la vulneración de los derechos sindicales, y otros derechos humanos. La mayoría de las veces, estas vulneraciones de derechos permanecen en la impunidad.

 

Tales vulneraciones de derechos humanos constituyen claras manifestaciones de discriminación racial, ya que tienen un impacto diferenciado sobre grupos históricamente vulnerabilizados, como los pueblos indígenas y los afrodescendientes. Pero el carácter marcadamente discriminatorio de estas vulneraciones de derechos aparece reforzado por el hecho de que muchas de estas compañías desarrollan en sus países de origen practicas corporativas de excelencia, ajustándose a estándares muy elevados de calidad ambiental, respetando los derechos laborales y desarrollando importantes programas de responsabilidad social corporativa.

 

El programa de acción de Durban se refiere a esta cuestión con carácter general en el párrafo 215, invitando a los estados a desarrollar instrumentos legislativos para regular la actividad de las empresas transnacionales que actúan en sus territorios. Se recomienda también promover el desarrollo de códigos de conducta voluntarios.

 

Sin embargo, encontramos que a la fecha muy poco se ha avanzado en la materia. Las vulneraciones de derechos humanos en el ámbito de influencia de las empresas transnacionales, y particularmente de las empresas extractivas, tienen una dimensión tan grave que han motivado la creación de un mecanismo especial en el seno de las Naciones Unidas.

 

Es por ello que queremos hacer un llamado a los estados miembros para que profundicen las medidas relacionadas con el sector privado previstas en el Programa de Acción de Durban, incluyendo en el documento de revisión las siguientes recomendaciones dirigidas a los países en los que las empresas transnacionales tienen su casa matriz:

  • Establecer mecanismos que permitan el acceso a la justicia de las victimas de discriminación racial en el ámbito de influencia de las empresas transnacionales en los países en que estas empresas tienen su casa matriz
  • Establecer incentivos para que las empresas transnacionales respeten los derechos humanos en terceros países. Un ejemplo de estos incentivos seria dar preferencia para la celebración de contratos con el Estado a las empresas que desarrollen buenas practicas.
  • Abstenerse de adquirir acciones o participaciones en empresas que vulneran los derechos humanos en terceros países
  • Promover el desarrollo de sistemas de información publica en los países de origen sobre la actuación de las empresas en terceros países
  • Promover que las empresas transnacionales usen en terceros países la mejor tecnología disponible para la salvaguarda del medio ambiente, en consonancia con los establecido en el párrafo 111, apartado c del Programa de Acción de Durban

 

Finalmente, quisiéramos hacer un llamado para que los países en que las empresas transnacionales operen refuercen los mecanismos de vigilancia previstos en el Programa de Acción de Durban, desarrollando instrumentos legales adecuados para combatir la discriminación racial en su ámbito de influencia, y fortaleciendo los mecanismos de acceso a la justicia pertinentes.

 

Solo así podremos decir que la lacra del colonialismo ha sido definitivamente erradicada de nuestro planeta.

 

Ginebra, 16 de octubre del 2008