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El atentado perpetrado contra integrantes de una patrulla militar en el distrito de Tintay Puncu, provincia de Tayacaja, Huancavelica, la tarde del jueves 9 de octubre, sigue mereciendo el repudio y condena de vastos sectores del país, y especialmente de las instituciones que son parte del movimiento de derechos humanos.

Alfonso Wieland, abogado y director nacional de la Asociación Paz y Esperanza, institución de la comunidad evangélica que es parte de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, deploró los graves hechos que ocasionaron la muerte de quince personas, y varias personas heridas.

Para Wieland, estos hechos sumados a los acontecimientos recientes en la zona de Vizcatán, que también causaron pérdida de vidas y otros efectos lamentables, son expresión del uso reiterado de la violencia que Paz y Esperanza rechaza cualquiera sea su forma, y los agentes que la utilizan.

Quienes tenemos una vida y servicio dedicado a la defensa y promoción de la dignidad humana, hemos exigido antes y ahora el cese del terror, invocando que el respeto irrestricto de los derechos fundamentales sea el marco en el que se expresen las políticas del Estado y los reclamos ciudadanos, añadió.

Paz y Esperanza expresa su solidaridad y condolencias a los familiares de las personas fallecidas y exige que éstos crímenes sean investigados con responsabilidad, para sancionar con firmeza a los perpetradores. Según Wieland, “uno de los obstáculos para lograr la reconciliación nacional es la impunidad, y debemos acabar con ella”.

Mencionó asimismo que la recomposición del gabinete ministerial abre una oportunidad para recomponer también las políticas del Estado. “Esperamos que se priorice la implementación de una política de seguridad con recursos suficientes para brindar protección a las poblaciones de las zonas afectadas por el terrorismo y el narcotráfico. El homenaje a las víctimas de hoy, debe ser evitar que se produzcan más víctimas mañana”, concluyó Wieland.