Gaza: testimonios de la destrucción

Publicado el 19 enero 2009 por en General

0
Compartir

El primer grupo de periodistas en acceder a Gaza recoge testimonios de los palestinos tras la ofensiva de tres semanas del Ejército israelí

ELPAIS.com  –  Internacional – 19-01-2009

«Tienen que pasar muchos días, muchos funerales, para empezar a reconstruir Gaza». Son palabras que no cuesta escuchar en las calles de la ciudad de Gaza, en el norte de la franja, o en Jan Yunis, en la parte sur, cerca del paso de Rafah de la frontera con Egipto. Después de tres semanas de ofensiva, las tropas israelíes han empezado su retirada de territorio palestino. El periodista Paul Wood, corresponsal de Oriente Próximo para la BBC, es uno de los pocos reporteros que ha podido entrar en el interior de Gaza y recoger los testimonios de sus ciudadanos tras el frágil alto el fuego anunciado por Israel y Hamás.

Bajo la supervisión del Gobierno israelí, un reducido grupo de periodistas anglosajones ha tomado el pulso a la realidad de Gaza tras el fin de los combates. Apenas 24 horas después de que cesase el ruido de las armas, los recuerdos de los palestinos se acumulan con la intensidad propia de quien sabe que ha soportado un infierno durante días.

«Los israelíes usaban un arma que parecía que iba como por el suelo. Había temblores como en un terremoto. Era como estar con un terremoto a todas horas», dice Jawwad Harb, cooperante de una organización humanitaria y padre de seis hijos que reconoce que ha vivido con un miedo atroz esta ofensiva. Según cuenta al periodista del diario británico The Independent, se acurrucaba con sus hijos durante los bombardeos, intentando transmitirles tranquilidad con la idea de que las bombas sólo se oirían un rato. Pero pasaban las horas y no paraban de oírse. Tal y como decía su hija de 15 años, Banyas: «El rato es para siempre». Su hijo de seis años, Ziad, terminó por preguntarle si iban a morir y Jawwad asegura que eso le rompió el corazón.

Panorama desolador

Es un dolor que comparten miles de palestinos que ahora, después del calvario de los bombardeos, tienen que levantarse ante un panorama desolador. Casas destruidas, cadáveres entre los escombros, pilas de muertos en las esquinas… la fotografía de Gaza, según el periodista de The Independent, es tan dura que no estaba preparado para verla. En este caso el reportero ha estado en Rafah, la ciudad más al sur de la franja. Con la basura esparcida por las calles, los edificios muestran una cara destrozada, en ruinas, con cristales rotos y agujeros de balas mientras un olor a muerte y, sobre todo, miedo recorre la ciudad.

Mohammed Jeish, de 36 años, describe cómo su hijo de dos años había empezado a tener fuertes dolores de cabeza y perder el apetito. «Cuando fui al médico, me dijo que mi hijo tenía un miedo psicológico permanente». Otro palestino de 30 años vio cómo su hogar voló por los aires durante un bombardeo israelí: «No tengo casa. Está destruida. Duermo en un colchón en la calle».

Abbas Khalawa declara al redactor de The New York Times: «Mi casa ya no existe. Mi familia no tiene un lugar donde estar». Khalawa vive en Twan, una de las áreas más desvastadas, que se encuentra al norte de la ciudad de Gaza. La desilusión de otro palestino es grande cuando asegura que, si el objetivo de Israel era atacar a Hamás en su territorio, al final no lo han conseguido: «La guerra ha sido contra nosotros, la gente. ¿Qué ha pasado con Hamás? ¡Nada!».

El diario estadounidense The New York Times publica el testimonio de una mujer que asegura que cuando los soldados israelíes pedían a la población civil que huyera la gente salía corriendo por las calles pero algunos se preguntaban gritando «adónde vamos a ir a refugiarnos».

Las autoridades locales de Gaza han informado que más de 1.300 palestinos han perdido la vida desde que Israel lanzó su operación militar Plomo fundido. Unos 4.000 edificios han quedado destruidos y más de 20.000 han sufrido importantes daños. Según diplomáticos occidentales, la reparación de la infraestructura dañada en podría costar al menos 1.600 millones de dólares (casi 1.200 millones de euros).

http://www.elpais.com/solotexto/articulo.html?xref=20090119elpepuint_6&type=Tes&anchor=elpepuint