Los autobuses de Ariane

Publicado el 19 enero 2009 por en General

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Por Germán Vargas Farías

A mí que me pasé un buen tiempo leyendo, estudiando y acopiando argumentos que explicasen mi ateísmo secundario y juvenil me ha hecho mucha gracia la campaña de los “autobuses ateos” que habiendo empezado casi en broma en Inglaterra, ha llegado a internacionalizarse sumando a cientos, si no miles, de seguidores en varios otros países del mundo.

La campaña que fue lanzada por una periodista inglesa de 28 años, Ariane Sherine, consiste en colocar publicidad en autobuses que contrarresten aquella otra de grupos religiosos, que van por allí amenazando a los escépticos “con quemarse en el infierno”. “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”, es el mensaje central de esta campaña a favor del ateísmo que ha alcanzado tanta repercusión.

Las respuestas no se han hecho esperar. Mucha gente de iglesias se ha molestado, e incluso algunos ya lamentan o aprueban el anticipado pasaje directo al infierno que se ha ganado la joven columnista. En la otra orilla hay quienes creen asistir a la reencarnación de Nietzche y algunos otros, la mayoría, que saluda a una mujer que se hartó de la pacatería religiosa y se atreve a reivindicar el derecho a no creer en dios (así lo escriben ellos) y a vivir como les de la gana.

Por lo que he podido averiguar, Ariane empezó su moderna cruzada reaccionado a una publicidad agresiva, supuestamente evangelizadora, que pretende vendernos u obligarnos a consumir un producto (Dios), intimidándonos y sin explicarnos su valor y contenido. En realidad, Ariane apenas dice que quiere ayudar a la gente a pensar y debatir sobre sus creencias, e impedir que éstas impidan el disfrute de sus vidas.

La aventura de Ariane me provoca simpatía. Es francamente subversiva y se levanta contra una idea de Dios que no es tal, y que es usada para dominar y saturar  la mente y el espíritu de la gente. Un “dios” que oprime y que a través de la boca de sus pastores y vicarios te dice y recuerda lo que está prohibido, pero poco le importa tu vida y lo que debes hacer. Un “dios” que nos invita a conformarnos, y que frente a holocaustos -como el de Gaza por ejemplo- se encoge de hombros, y se muestra satisfecho al escuchar a sus hijos hacer llamados a la “paz” cuando de lo que se trata es de reclamar y hacer justicia.

Los “autobuses ateos” también interpelan a los abanderados de la libertad religiosa, derecho que como los demás no admite imposición ni violencia. Resulta que a veces se olvida que el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, incluye el derecho a no creer y el derecho a  manifestarlo individual y colectivamente, tanto en público como en privado. Apelar al temor y pretender edificar la fe desde la ignorancia y la miseria, constituye una violación a la dignidad de las personas y por tanto – así lo concibo como cristiano- una afrenta a Dios.

Sé que la campaña emprendida por Ariane Sherine puede devenir en una serie de bravatas y frivolidades, y que lo que empezó como una expresión de resistencia y lucha termine desfigurándose hasta convertirse en la versión secular de lo que ahora se recusa. Ya ha ocurrido tantas veces, quiera Dios que ésta vez no sea así.