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El abogado Carlos Rivera Paz sostuvo esta mañana que el gobierno de Alberto Fujimori empleó “un doble discurso” en el que por un lado se pregonaba el respeto por los derechos humanos, y a la vez se permitían los crímenes del destacamento “Colina” bajo el comando de Santiago Martin Rivas.

“Mientras por un lado el presidente de la República y los altos jefes militares se llenaban la boca con la palabra derechos humanos, el destacamento Colina seguía actuando de manera libre e impune, y nadie lo paraba”, dijo Rivera ante el tribunal.

Agregó que “el acusado Alberto Fujimori tuvo un rol central en la implementación de esa estrategia de doble cara”. Además dijo que ese doble discurso no sólo se limitaba a temas de derechos humanos, sino también en otros como la corrupción.

En su alegato final en el marco de la sesión 142 del juicio seguido contra el ex jefe de Estado, por los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta, el abogado de las vícitmas manifestó que esta misma estrategia se implementó en Lima, Ayacucho, Junín y Huánuco.

Rivera Paz refirió que el punto de conexión entre estos cuatro escenarios de violencia, fue el ex Presidente de la República, Alberto Fujimori, quien tomó la decisión política de dirigir la nueva estrategia antisubversiva. “En Lima esta política la ejecutó el Destacamento Colina, y en las demás ciudades, la cumplieron los órganos de inteligencia de los Frentes Militares Contrasubversivos creados para combatir al terrorismo”, reveló.

En Lima, el Destacamento Colina realizó 10 operaciones especiales de inteligencia con el resultados de 50 personas ejecutadas o desaparecidas, desde el 3 de noviembre de 1991 con Barrios Altos hasta el 19 de julio de 1992 cuando se produjo la matanza de La Cantuta. En todas estas operaciones se cumplió con una regla: no hubo detenidos.

Asimismo, añadió, se siguió un mismo patrón: selección previa del objetivo, la intervención de un equipo especial, el uso de armas sofisticadas (HK con silenciador), intervención violenta en el domicilio, no hubo interrogatorios, la orden para eliminar los supuestos terroristas se dio en el lugar de los hechos, la eliminación misma, la utilización de cal para descomponer los restos, el entierro de los muertos y la elaboración de un informe al superior luego de ejecutar la operación.     
     
“Hubo un patrón sistemático en la comisión de estos actos, no fue una desviación de un grupo de militares, sino una política de Estado, de violencia selectiva en la ciudad, el Destacamento Colina fue la máxima expresión de esta política en Lima”, subrayó.

Añadió que el caso Barrios Altos no sólo fue una acción de inauguración del Destacamento Colina, sino el inicio de un plan criminal de eliminación física de sospechosos de terrorismo. “Fue la operación de inteligencia militar de mayor envergadura en Lima”, indicó.

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