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Entrevista a Mario Vargas Llosa.

Vargas Llosa convenció al gobierno de Alan García de la necesidad del Museo de la Memoria. Ahora,  fuerza en los remos, preside la comisión para que sea una realidad. Responde desde España.

Entrevista de Pedro Escribano.

-¿Qué le motivó a aceptar la presidencia de la comisión del Museo de la Memoria?

El Museo de la Memoria creo que es muy importante. Desde el primer momento yo apoyé esa iniciativa porque creo que no debe volver a repetirse una tragedia tan espantosa como la que vivimos por culpa del terrorismo. Creo que el Museo de la Memoria es una manera de rendir un homenaje a las víctimas, sin ninguna excepción, de esos años terribles. Creo que es una manera de mostrar a las nuevas generaciones de peruanos que no vivieron ese Apocalipsis, lo que significa el fanatismo, lo que significa trasgredir la ley, lo que significa declarar esa guerra a muerte contra el otro. Mi impresión fue que dentro del gobierno había posiciones distintas, que el rechazo hacia el museo no era general, que había sectores que estaban incluso a favor u otros que tenían una posición más matizada, esa es la razón por la que me atreví a hacer esa gestión.

-¿Usted cree que el Museo nos va a ayudar a reconciliarnos?

Yo creo que sí, aunque no en lo inmediato, pero creo que a mediano plazo el museo va a mostrar a gentes no directamente implicadas en el horror, en la guerra, en los crímenes, lo que significó eso para todos  los peruanos. Esa es la verdad, el país entero sufrió lo indecible, por el miedo en que vivió, por la catástrofe económica que significó para muchos, porque una de las víctimas del terror fue la democracia, que desapareció y nos hizo vivir diez años en dictadura. Va a reforzar nuestra democracia, va a reforzar nuestra legalidad. Esa fue básicamente mi idea y esa es la razón por la que he aceptado. Presidir la comisión no estaba entre mis planes, yo paso la mayor parte del año afuera, pero al mismo tiempo como el gobierno aceptó mi sugerencias, me pareció que hubiera sido una inmoralidad de mi parte rechazar formar parte de la comisión. Por eso he aceptado, aunque sé muy bien lo que significa en el Perú el servicio público.

-Se van a activar los resortes de susceptibilidades.

Hay susceptibilidades, pero yo espero que el hecho de que la comisión sea plural, en la que están representados distintos puntos de vista políticos, eso a mucha gente la va a tranquilizar… espero. Y por otra parte, el mismo trabajo de la comisión en la que hay clarísimamente una buena voluntad de hacer un trabajo bien hecho, imparcial, honrado, pues va a ir eliminando las susceptibilidades y resquemores de muchas personas. La unanimidad no la vamos a conseguir. La unanimidad ni siquiera creo que sea buena, creo que no es posible tampoco, pero sí espero que hay una mayoría de peruanos que entenderá que esta es una obra en servicio del Perú, de la legalidad, de la libertad, de la democracia.

-Usted presidió la Comisión de Uchuraccay. ¿No teme las críticas y a la desazón en este trabajo?

Críticas voy a recibir, eso ya lo sé y no es lo más importante. Lo importante es el trabajo. Yo creo que poniendo en la balanza ambas cosas, pues si conseguimos que haya un Museo y que sea representativo y que sirva para vacunarnos contra horrores semejantes y no vuelva el Perú a vivir una experiencia semejante. Si vienen las críticas no serán peores que las que recibí por Uchuraccay y otras razones.

-¿Aceptar presidir la comisión significa haber cambiado de opinión sobre Alan García?

Mire, yo le agradezco mucho al Presidente que haya reconsiderado una decisión. Me parece una actitud democrática y hay que celebrarlo. Creo que el gobierno ha entendido que era un error rechazarlo así, de plano. Todos los peruanos democráticos debemos agradecer que un gobierno esté dispuesto a cambiar de opinión de una manera civilizada.

-En Lima se especula que lo suyo es un reentré a la política.

(Risas) No, de eso puede estar seguro de que no. Esta es una participación cívica por algo que creo que es bueno para mi país, que es bueno para cosas que yo siempre he defendido, como son la democracia, la libertad, la legalidad. Yo sé muy bien que van a venir muchas críticas, eso será inevitable. Y qué importan unas cuantas críticas si conseguimos una cosa buena para el Perú.

-La edificación del Museo será con el dinero de la donación o pedirá más al gobierno.

Esos ya son cuestiones prácticas que se verán más adelante. Si necesitamos ayuda, pues la pediremos. Aquí habría que decir una cosa porque ha habido algunas insinuaciones. La comisión es ad honórem, no va a cobrar absolutamente nada ni va a costarle un solo centavo al Estado. Eso sería bueno que quedara muy claro para la opinión pública.

“Los militares no tienen por qué excluirse”

-Representantes de las Fuerzas Armadas han manifestado que harían hacer su propio museo. ¿Usted los va a persuadir a que se sumen al Museo de la Memoria?

Pues mire, yo creo que el Museo de la Memoria incluye a civiles y a militares, incluye a peruanos de toda condición y de toda ideología y de todo credo y los militares no tienen por qué excluirse. Hay militares que han sufrido, que han sido víctimas de la violencia, ellos deben figurar con el mismo derecho en el Museo de la Memoria. No se va a excluir a nadie, no va a haber en absoluto una parcialización, no se va a preferir una víctima sobre otra, ¡qué disparate! Eso sería una barbaridad, y estoy seguro de que ninguno de los miembros de la comisión quiere semejante cosa; todo lo contrario, estamos allí para garantizar que el Museo de la Memoria sea representativo de lo que fue la violencia y las consecuencias que ella tuvo para una vastísima cantidad de peruanos de distintas ideologías, profesiones. Se trata de mostrar lo que realmente ocurrió. Sí, por supuesto, todo está sujeto a error, pero con buena voluntad y con un trabajo conjunto, con el apoyo que esperamos recibir de la opinión pública, el margen de error se puede reducir, ¿no es cierto?

http://www.larepublica.pe/archive/all/larepublica/20090402/1/node/184843/total/01

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