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Aún no se borran de la memoria las 78 vistas fotográficas que el 30 y 31 de diciembre último, a modo de regalo de Año Nuevo, fuentes anónimas hicieron llegar al domicilio de Julio César Vásquez Callo, periodista de Radio Cutivalú, en Piura. El colega y la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos las dieron a conocer a comienzos de año. Las fotos dieron la vuelta al mundo.

Se ve a un grupo de 29 personas, entre ellas dos mujeres, un menor de edad y al  propio periodista Julio Vásquez encapuchados con bolsas de polietileno negro, vendados, maniatados por la espalda.

Muestran los rastros de los maltratos físicos a los que fueron sometidos del primero al tres de agosto de 2005 en el campamento de Majaz: agua helada en la espalda, golpes en el pecho, en los talones, testículos, cabeza, despojo de las prendas íntimas a una de las damas, y qué más.

Aparece también una secuencia gráfica del comunero Melanio García Gonzales moribundo  en manos de las fuerzas del orden durante tres días y finalmente muerto.

Los hechos ocurrieron hace tres años y medio, en el marco de la marcha de protesta de las comunidades piuranas de Yanta y Segundo y Cajas, ubicadas en el límite de las provincias de Huancabamba y Ayabaca, y en la línea de frontera con Ecuador. En desacuerdo con un proyecto cuprífero y aurífero que compromete sus cabeceras de agua.

Pero lo ocurrido entonces en el campamento recién se conocen en detalle. Se sabía de la presencia de un fiscal de oficio: Lorenzo Félix Toledo Leyva, titular de la Primera Fiscalía Provincial Mixta de Huancabamba. Pero lo cierto es que Toledo nunca habló de las torturas.

«Dado que la policía se encuentra facultada para el cuidado de los bienes públicos y privados (yo) no me he inmiscuido. He respetado las atribuciones de cada institución del Estado». En buen romance, el fiscal Toledo dejó que DINOES y Forza, la empresa privada de seguridad de Majaz, actuaran.
Toledo aparece en 5 de las 78 fotos. Conversando con los detenidos. ¿Sobre qué? Las pláticas se leen en las declaraciones judiciales de los detenidos ante la 5ta. Fiscalía Provincial Penal de Piura.

«Yo te dije que ni vengas, ahora, aguanta». En estos términos encaró a Pedro Aponte Guerrero. «Me dijo que yo era la que había secuestrado al periodista Duber Mauriola, me empujó y un policía me agarró el pelo en su delante», manifestó Cleofé Neyra.

Según la fiscal superior de Piura Sofía Milla Meza, quien acaba de resolver archivar la denuncia contra el fiscal Toledo Leyva ninguna de estas declaraciones vale porque «no han sido corroboradas con ningún elemento complementario de prueba.

Si bien, admite, se argumenta que los detenidos fueron víctimas de torturas, y algunos aparecen en las fotos «con sacos de rafia en la cabeza y parte del torso, también es cierto que en las tomas fotográficas en las que aparece el ex fiscal cuestionado no se aprecia ninguna de estas situaciones».

En pie juicio por las torturas

El archivamiento definitivo de la denuncia contra Félix Toledo por omisión del ejercicio de la acción penal será resuelto en última instancia por el Fiscal Supremo de Control Interno del Ministerio Público. Pero el expediente sigue en Piura. Ronald Gamarra, por la Coordinadora Nacional de DDHH, y Rosa Quedena, por FEDEPAZ, han interpuesto recurso de queja.

Julio Vásquez, de Radio Cutivalú, pidió a la Fiscal de la Nación garantías y que se investigue las amenazas contra su integridad. El caso pasó a María Luz Sandoval, de la Primera Fiscalía Corporativa de Piura, quien también decidió enviarlo al tacho. Un queja está de por medio.

Se mantiene en pie el juicio por las torturas, a cargo del fiscal provincial de Huancabamba Juan Ortiz Arévalo. Se ha terminado la investigación preliminar y está por iniciarse la investigación preparatoria.

Fuente: Diario La República