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Entrevista/Avelino Guillén Jáuregui. Fiscal Supremo, distinguido con el Premio Nacional de Derechos Humanos “Ángel Escobar Jurado” 2009, otorgado por la Coordinadora Nacional de DDHH.

Por Edmundo Cruz, La República

¿Cómo ve usted al país desde su actual función de Fiscal Supremo de Control Interno, responsable del combate a la corrupción?

Veo con preocupación cómo día a día los acontecimientos muestran que la corrupción en el Perú se mantiene incólume, sigue vigente. Algunos hechos adquieren un desarrollo alarmante, como es el reciente caso de la Universidad Alas Peruanas, que por cierto merecen investigarse a fondo a fin de que la sociedad conozca todos sus componentes.

¿La gente tiene conciencia del mal?

Es lamentable, pero este tipo de actos no provocan una respuesta masiva de parte de la sociedad sino respuestas pequeñas y aisladas. Eso revela un problema aún más profundo: la falta de un discurso ético colectivo, la carencia de una conciencia y una cultura social de repudio y rechazo a la corrupción.

Pero de la cual debemos sacudirnos, ¿verdad?

No es tan sencillo. En cualquier otra parte del mundo este tipo de hechos provocaría una reacción que obligaría a los funcionarios a dar una explicación seria y coherente. Aquí, no pasa nada. Peor aún: todo se queda en denuncia, los hechos no dan lugar a una investigación, ni a una sanción.

¿Un caso concreto, doctor?

Algunas de las últimas sentencias del Tribunal Constitucional, que han invadido los fueros del Poder Judicial en casos en los que el Tribunal no es el llamado a determinar la inocencia o culpabilidad de una persona. Lo único que el Tribunal Constitucional podía hacer, como anteriormente lo ha hecho en casos idénticos, es exhortar al Poder Judicial a que determine la responsabilidad jurídica de un imputado dentro de un plazo razonable.

¿Qué objetaría a la controvertida resolución del TC sobre el general Chacón?

El Tribunal no tomó en cuenta que el proceso se encontraba en la etapa de alegatos finales, próximo a dictar sentencia. Tampoco consideró el carácter extremadamente complejo del juicio con un gran número de procesados, un expediente de más de 100 mil folios y numerosas pericias de documentación bancaria que exigen verificación.

Otros generales de la llamada promoción Montesinos acusan ahora de dilación a las juezas Inés Villa Bonilla e Inés Tello.

Las señoras juezas  han cumplido con todo sacrificio. Atribuirles dilación no es exacto ni justo. No voy a generalizar, pero en determinados casos la dilación se debe a una deliberada actitud obstruccionista de los abogados.

¿Qué hacer frente a esta colisión?

Debemos entender que el Poder Judicial, el Ministerio Público y el Tribunal Constitucional jugamos con la camiseta del país. Tenemos un enemigo común que es la corrupción que afecta y agrede a toda nuestra sociedad. Por tanto, se impone una coordinación más estrecha .

“Queremos dejar huella de un servicio honesto”

¿Cómo recibe usted el Premio Nacional de Derechos Humanos 2009?

Lo recibo con beneplácito. Más que un reconocimiento a mi persona es un reconocimiento a mi institución: el Ministerio Público. Hay una gran mayoría de fiscales que deseamos ardientemente reencontrarnos con la sociedad. Los fiscales estamos para servir a las personas . Queremos dejar huella y el precedente de un servicio transparente, honesto y eficiente.

¿Cómo se siente usted con sus tres colegas de premiación?

Me siento muy honrado con la compañía del caricaturista Carlos Tovar “Carlín”, el reportero gráfico Óscar Medrano y el doctor Carlos Iván Degregori. Al que más conozco es  a “Carlín”, admiro mucho su talento para darnos en una sola caricatura la radiografía diaria del país.

Fuente: La República

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