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Decenas de familiares del caso Chaupiorcco y población en general de Abancay-Apurímac, sepultaron el pasado jueves los restos de Armando Huamantingo Villanueva, Manuel Niño de Guzmán Ayvar, Juan Pablo Carbajal Hurtado, María Elena Zavala Cayllahua y Simona Pérez Tapia, quienes fueron asesinados y desaparecidos por efectivos militares en Aymaraes-Apurimac, en enero de 1988.

Los cinco féretros, luego del velatorio realizado en la víspera en el local del Club Unión de Abancay,  recibieron misa de honras en la Catedral de la mencionada ciudad, a la que acudieron representantes de varias instituciones públicas y privadas, organizaciones sociales y población en general,  para acompañar con oraciones y flores en estos momentos de dolor a los familiares de las víctimas.

Tal como estaba previsto,  el  entierro se realizó en el Cementerio General de Abancay, lugar donde se construyó un mausoleo para las víctimas, como lugar de memoria. Los deudos y población en general,  recorrieron  las principales arterias de la ciudad  junto a los  cinco ataúdes blancos que contenían los restos de las víctimas del caso Chaupiorcco. Los familiares, vestidos de negro, en señal de duelo  también portaban  flores, quienes coincidieron en señalar que llevan y mantienen dos sentimientos distintos “por un lado sentimos que llevamos un dolor inmenso por la  pérdida de nuestros seres queridos, pero por otro nos sentimos aliviados  porque ya los estamos enterrando  luego de 22 años de espera”, añadieron.

De esta manera, culminaron las exequias iniciadas según programa  oficial desde el  día martes 16 de febrero, seguida de otra actividad desarrollada el miércoles 17,  en la que se desarrolló  una ceremonia de reconocimiento y dignificación a las víctimas del caso Chaupiorcco y la inauguración de un mural conmemorativo a las víctimas del conflicto armado  interno (1980-2000), ubicado en la plaza de Armas de Abancay.

Como se recuerda, los restos de las víctimas señaladas  fueron encontradas el 13 de diciembre del  2004,  en una fosa común ubicada en el lugar denominado Chaupiorcco-Chapimarca  de la provincia de Aymaraes. Tras la pericia de parte efectuada por el Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF) y la realización de pruebas de ADN se logró identificar a cada una de las cinco víctimas mencionadas anteriormente.

Cabe señalar que la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) consignó el hecho en su informe del 2003 sobre las violaciones a los derechos humanos cometidas durante el conflicto armado interno (1980-2000).

Después de 22 años, los restos las cinco personas  asesinadas en los años 80 en la provincia de Aymaraes, podrán descansar en paz, sin embrago  sus familiares siguen exigiendo justicia y sanción a los responsables.

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