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Después de ocho años de trabajo intenso por los derechos humanos en Ayacucho, la oficina regional de Paz y Esperanza celebra su octavo aniversario en medio de la alegría de sus trabajadores y amigos que persiguen el mismo objetivo: La construcción de una sociedad más solidaria y justa para la población vulnerable.

Es por tal motivo que la directora de Paz y Esperanza Ayacucho, Lic. Neri Gómez Apaico, extiende los agradecimientos respectivos a todas las personas e instituciones que hicieron posible el trabajo coordinado con  Paz y Esperanza.

“Seguiremos trabajando con el mismo ahínco y perseverancia, con nuevas perspectiva y retos en  el servicio, sin descuidar  lo que hemos logrado hasta el momento; asimismo nuestro infinito agradecimiento a Dios  por ser nuestro guía y que nos siga acompañando en el servicio por  aquellas personas que más  lo  necesitan” declaró.

Todavía se recuerdan casos tan emblemáticos como Chaca, con el que, gracias a la solidaridad del pueblo ayacuchano y el trabajo conjunto de diversas instituciones, se hizo posible la libertad de los campesinos de dicha comunidad que fueron injustamente acusados de ser terroristas.

Hace poco se rememoró el caso Putis, donde se consiguió el entierro digno de 92 cuerpos producto de una incursión militar en 1984, caso en el que incluso muchos familiares prácticamente habían perdido las esperanzas de sepultarlos. Putis sigue siendo emblemático y nos recuerda que en Ayacucho y en el Perú necesitamos seguir luchando por justicia para los más excluidos.

Paz y Esperanza Ayacucho se proyecta a trabajar  con  mujeres y niños, grupos que son vulnerables. Así también, reafirma su compromiso de seguir exigiendo al Estado la atención a las comunidades campesinas  que fueron afectadas por el conflicto armado interno.

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