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Susana Villarán expone la «Promoción y la protección del Derecho a la Educación de la Mujer y las Niñas»

El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas viene llevando a cabo su 14ª período ordinario de sesiones en Ginebra, Suiza, que se prolongará hasta el 18 de junio. Se están celebrando distintas reuniones acerca de temas como la situación, promoción y protección de los derechos humanos en el mundo, los derechos humanos y la pobreza, así como la violencia contra la mujer.

La mañana del lunes 07 de junio, el Consejo de Derechos Humanos celebró el Día Anual de Debate sobre los Derechos Humanos de la Mujer con un enfoque para el empoderamiento de la mujer a través de la educación.

Susana Villarán, ex Secretaria Ejecutiva de la CNDDHH y actual Miembro experta del Comité de los Derechos del Niño presentó su ponencia «Promoción y la protección del Derecho a la Educación de la Mujer y las Niñas», señalando entre otras cosas que:

  • La educación es esencial para el desarrollo armonioso de la infancia y provee para ella  la indispensable confianza y las herramientas para realizar elecciones libres en sus vidas y para actuar en un contexto en el que hombres y mujeres comparten de manera igualitaria su vida familiar, profesional  y social y desarrollan sus sociedades de manera equitativa, con convivencia pacífica en sociedades diversas e interculturales y sostenibles ambientalmente.
  • La educación no es percibida aún en muchas comunidades como una prioridad para las niñas frente a necesidades sociales urgentes en contextos de pobreza extrema o pobreza. En ese contexto,  el matrimonio precoz (forzado o no) es visto como una salida y una medida de protección frente al porvenir incierto.
  • Las situaciones de emergencia que tanto nos afectan como efectos del cambio climático, de la crisis y de los conflictos armados tienen un impacto diferenciado en las niñas  cuando se cierran las escuelas o se las aleja de éstas como desplazadas, refugiadas o confinadas a las tareas domésticas para la reproducción de la fuerza de trabajo en situaciones extremas: “las niñas no pueden con frecuencia hacer oír su voz de miedo e inseguridad y compartir sus esperanzas y sentimientos.” (Día de Debate General 1995).
  • El castigo físico y humillante como “disciplinador”; cualquier acto de “rebeldía” es particularmente castigado en muchas sociedades al no cumplir la niña con las características asignadas a la femineidad: docilidad y obediencia,  propias del perfil estereotipado con la que se nos educa. En un número importante de Estados el castigo físico y humillante en la escuela no está prohibido por la  ley.

Violencia contra la niña. Es mayor que en los varones, reviste diferentes formas: física, sicológica, sexual,  se da en el hogar y en la escuela, así como en otros ámbitos públicos como lo ha señalado el estudio Pinheiro en el 2006. La violencia perpetrada por profesores u otros trabajadores de la escuela, con o sin la explícita o tácita aprobación de las autoridades que supervisan las escuelas, puede revestir la forma de castigos corporales, diversos castigos psicológicos crueles y humillantes, violencia sexual o motivada por el género y acoso entre compañeros.

Además, remarco la necesidad de eliminar los estereotipos de género en la educación, ya que no se ve reflejada como una necesidad en algunas sociedades frente a la pobreza o los conflictos. Y recomendó a los Estados que:

  1. Establecer y financiar adecuadamente programas  orientados a erradicar todas las formas de discriminación contra la mujer en el ámbito educativo formal e informal.
  2. Promover la educación (no exclusivamente información ni capacitación) en derechos humanos, derechos de la mujer, derechos sexuales y reproductivos, formación  transversal a la  curricula permanente; trabajar con maestros y maestras para cambiar sus actitudes y comportamientos.
  3. Trabajar en los códigos de ética de los medios masivos de comunicaciones y en regulaciones para evitar que se propalen estereotipos y mantengan la discriminación ya que son, formadores de sensibilidades,  percepciones, actitudes y comportamientos en los niños y niñas y en los adultos hacia ellas.
  4. Animar la participación de la niña y de la mujer en todos los ámbitos de toma de decisión,  en todos los segmentos de la sociedad.
  5. Los líderes comunitarios deben asociarse y animar sistemáticamente estos procesos de inclusión y equidad esenciales para el disfrute del derecho a la educación en la niña privilegiando el ámbito local.
  6. Invertir en un sistema de información y análisis diferenciado por sexo en materia educativa. Elaborar indicadores de progreso, resultados e impacto que permitan medir los avances en acceso, calidad, adaptabilidad, interculturalidad de la oferta educativa a las niñas y también sus desempeños.
  7. Desafiar la prevalente invisibilidad de los problemas de fondo que afectan a la niña en su acceso a una educación de calidad, libre de estereotipos de género, discriminadores y violentos para impulsar políticas sostenibles que empoderen a la mujer.
  8. Ejercer desde todas las organizaciones internacionales esfuerzos sostenibles para definir estrategias integrales e integradas de acuerdo a los mandatos de cada institución para garantizar el efectivo disfrute del derecho a la educación en las niñas.

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