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Una nueva inspección fiscal realizada la última semana de octubre, descubrió otra fosa con restos humanos en los terrenos pertenecientes al cuartel militar “Los Cabitos” en Ayacucho.  Este hallazgo se suma a otros realizados desde el año 2007 que siguen demostrando que este fuerte castrense, se convirtió en la tumba de hombres y mujeres que tuvieron la desdicha de estar en medio del fuego del conflicto armado interno.

Lo lamentable de este asunto, es que hasta el momento se le esté dando la espalda a este tema, con una sociedad que prefiere pasar de frente el hecho que existió en “Los Cabitos” un lugar donde se desapareció y ejecutó sistemáticamente a un indeterminado número de compatriotas.

En el año 2007, Carlos Jibaja, Director de Salud Mental del Centro de Atención Psicosocial (CAPS) escribió al respecto “La noticia es tan devastadora que nuestra sociedad ha escuchado la información pero no ha querido oírla. Una vez más, los peruanos lejos de reaccionar con indignación, movilizaciones, declaraciones y debates que esclarezcan a la opinión pública de todo el país, que estos actos de violencia deben ser judicialmente castigados, hemos vuelto a refugiarnos en mecanismos defensivos para no ver ni saber acerca de los crímenes de lesa humanidad.”

El CAPS constata que tres años después de escrito este artículo, la situación continúa igual. “Veinte años de violencia política nos hicieron expertos en mirar para otro lado mientras al semejante lo rompían. Una de las formas de negación social fue considerar que el peruano de al lado no era un semejante por ser cholo, quechua-hablante y campesino, un inconveniente, alguien desechable.”

“Abramos los ojos hacia Los Cabitos” es un llamado de atención por parte del CAPS para recordar que miles de peruanos perecieron en este combate atroz en la lucha antisubversiva. Para que no volteemos la mirada cuando veamos esta noticia, y que los medios de comunicación, la ciudadanía y las autoridades recuerden que fue lo que ocurrió.

Fuente: CAPS

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