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Rocío Silva Santisteban, secretaria ejecutiva de la CNDDHH

La nueva Secretaria Ejecutiva de la CNDDHH también se refirió a los  derechos económicos, sociales y culturales. Y a la urgencia de cambiar mentes antes que leyes.

Por Elízabeth Prado. Tomado de La República

¿Ha elegido un tema en especial para dar inicio a su gestión como Secretaria Ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos?

Una de las primeras tareas de la Coordinadora será que los derechos humanos estén en la agenda de los candidatos presidenciales. No he revisado en detalle sus planes de trabajo, pero al menos en el discurso público no aparece.

Será su gran reto…

Sí. También plantearé el tema de los derechos humanos hacia el bicentenario de la independencia. Habría que pensar qué país queremos hacia el año 2021 desde la perspectiva de los derechos humanos y no solo desde el crecimiento económico.

Vivimos una etapa de grandes conflictos sociales y la violación de derechos humanos han variado respecto a las décadas pasadas.

Efectivamente, hay como un segundo tiempo de los derechos humanos que son los derechos económicos, sociales y culturales.

Por ejemplo, la criminalización de la protesta social es un área que la Coordinadora ya está trabajando,

Antes de ejercer este cargo era de su personal interés tratar  el racismo y la exclusión de la mujer. ¿Persistirá en estos temas?

Me interesan mucho esos temas. Veré qué podemos hacer por las mujeres afectadas por la violencia sexual durante el conflicto armado. Hay cerca de 1300 personas que ya se han inscrito en el Registro Único de Víctimas de Violencia Sexual. Ellas no solo deben ser reparadas económicamente, sino deben tener un acompañamiento psicológico.

¿Qué es lo más difícil de enfrentar en un trabajo sobre derechos humanos?

El gran problema no es cambiar las normas, el gran problema es cambiar la mentalidad. Es un tema complejo que tiene que trabajarse de manera sostenida, y sus resultados no son medibles en un año sino en una generación.

Aún falta mucho para que la ciudadanía tome conciencia.

Quiero insistir en la importancia del trabajo con la palabra. Tenemos que pensar que el tema de los derechos humanos debe estar en los programas curriculares de los colegios, desde la Primaria. También se puede llegar a la gente con trabajos artísticos. Hay muchas personas que desde las artes plásticas ya lo están haciendo, y hace mucho tiempo.

¿La elección de Susana Villarán la alienta en la ejecución de sus planes?

Este año es bastante positivo. Que Susana Villarán sea alcaldesa es una esperanza para muchas personas. Pero a su vez me parece también importante que César San Martín esté en la presidencia del Poder Judicial. Es otra esperanza para quienes están vinculados a derechos humanos, porque una democracia requiere de un poder judicial honesto.

Las condiciones están dadas entonces para que la CNDDHH prosiga su labor…

Yo creo que sí. Hay gente con muy buena disposición y hay una política bastante favorable. Pienso que desde los medios de comunicación se puede mucho, porque hay casos emblemáticos que no han sido suficientemente entendidos por el público. Debemos comprender que los derechos humanos son los derechos de todos en general.

Con su designación,  ha vuelto el matriarcado a la Coordinadora…

Sí. Antes han estado Pilar Coll, Sofía Macher y Susana Villarán. De alguna manera el trabajo de la mujer es distinto por una cuestión cultural, porque a las mujeres nos han educado para el cuidado y por ahí hay una línea diferente.

Pero a usted le toca vivir una etapa distinta al de ellas…

En el pasado la Coordinadora enfrentó momentos muy duros, como los que le tocó a Pilar Coll en los años 80 y después a Sofía Macher en los 90. El actual es otro momento completamente diferente, más fácil para una secretaria ejecutiva  desde esta perspectiva, pero más trabajoso en el sentido de que han aumentado las áreas de trabajo. Ya no estamos centrados en la violencia armada, en las violaciones de derechos humanos desde el Estado, sino que hay otras áreas importantes como los conflictos sociales y los derechos ambientales, con procesos administrativos y judiciales complejos.

“La teta asustada hizo más que muchas medidas”

No fueron pocos los que resaltaron lo que hizo la película La teta asustada por los DDHH.

La teta asustada hizo mucho más por las mujeres agredidas sexualmente durante el conflicto armado que el montón de medidas que se podían haber tomado para atender este hecho. El tema de una niña nacida después del conflicto armado y que tiene la paranoia de ser ultrajada cuando a ella no le ha pasado nada, y decide colocarse una papa en la vagina para protegerse… Esa situación impactó en el público.

¿Cuál es la situación en que recibe usted la CNDDHH?

Los problemas laborales ya han sido solucionados. Es una institución eficiente a nivel nacional e internacional a pesar de las dificultades económicas. El 28 de enero tendré mi primera reunión con el Consejo Directivo Nacional.

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