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PRONUNCIAMIENTO

La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos expresa su preocupación  e indignación por la situación ocurrida con 10 jóvenes americanos de la Iglesia Presbiteriana de los Estados Unidos.

El grupo de jóvenes norteamericanos desarrollaban un conjunto de actividades de intercambio de experiencias junto con un grupo de jóvenes de la Asociación Filomena Tomaira Pacsi, de La Oroya. Esta Institución solicitó y coordinó con la Municipalidad de La Oroya la posibilidad de pintar un mural ambientalista en una de las calles de la ciudad. Obtuvieron el permiso y la ubicación de la pared a ser pintada.

Ambos grupos de jóvenes iniciaron su trabajo el día miércoles 16 a las 10.00 am avanzando con el mural. En el momento en que iniciaban con el pintado, desde la emisora  Radio  Karisma, la locutora Beatriz López informaba de manera distorsionada de esta acción. Al poco tiempo algunos trabajadores de la Empresa Doe Run salieron de las instalaciones y se acercaron de manera beligerante, agrediendo a los jóvenes y menores presentes. Luego de las explicaciones del caso, regresaron a las oficinas de la empresa.

Pero al cabo de un rato estas mismas personas regresaron junto con 200 trabajadores —incluido uno que tenía una casaca con el membrete de la Empresa— y se mostraron sumamente violentos con los visitantes, les quitaron los tarros de pintura y se los echaron encima. A su vez los empujaron y les lanzaron piedras, botellas y frutas malogradas. Los jóvenes tuvieron que buscar un refugio y felizmente una tienda los acogió. Pero llegó el tumulto que obligó a los dueños a abrir la puerta del local, ingresando para golpear y patear a los jóvenes hasta que llegó la policía. Los agredidos sentaron la denuncia correspondiente.

La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, señala que la protección del medio ambiente es un tema que nos involucra a todos y que la acción por la defensa de este derecho les compete a todas las personas, no sólo a las que viven en determinadas zonas. La acción desarrollaban por estos jóvenes era válida, loable y además estaba autorizada por el Municipio.

Esta reacción es otra agresión más contra los defensores del medio ambiente, como es el recordado caso de Monseñor Pedro Barreto, Arzobispo de Huancayo, agredido también en La Oroya en el mes de octubre pasado.

Por lo tanto la CNDDHH demanda a todas las personas respeto al trabajo de los defensores de derechos humanos, y a las autoridades gubernamentales a garantizar y proteger su trabajo.

Lima 18 de marzo de 2011