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La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH), entidad que agrupa a 79 organizaciones, que defienden los derechos fundamentales de la persona, manifiesta su preocupación por el ataque sufrido por el sacerdote Marco Arana Zegarra, el día de ayer jueves 15 de septiembre, en el lugar denominado Cajas Capsol, próximo al caserío del Singo, a solo 20 minutos de la ciudad de Huancabamba.

El padre Marco Arana y  su comitiva se dirigían a la ciudad de Huancabamba, invitados por las autoridades de la Municipalidad de Huancabamba, para celebrar el 4to. aniversario de la consulta  sobre el proyecto Minero Rió Blanco. Hace cuatro años en esta provincia se llevó a cabo la consulta popular que dijo mayoritariamente “No” a la minería en los páramos y bosques húmedos del Alto Piura.

Aproximadamente a la 9.20 de la noche el padre Arana y sus acompañantes fueron detenidos por aproximadamente 30 supuestos ronderos del sector Quispampa, quienes le pidieron sus documentos de identificación, los cuales eran cotejados con una lista de nombres impresa en computadora. Luego de un diálogo aparentemente normal, los campesinos les manifestaron que querían «desarrollo y trabajo», y expresaron su rechazo a la agricultura. Al término del breve diálogo dejaron que el vehículo avanzara.

En el sector Singo, el Padre Arana y sus acompañantes, fueron víctimas de un atentado con piedras y disparos de armas de fuego que, felizmente, no causaron daños personales aunque sí roturas de los vidrios de las puertas laterales y abolladuras de la carrocería del vehículo que lo transportaba. El padre Marco Arana, tuvo que dejar el vehículo y dirigirse a una casa donde pernoctó, hasta hoy. Recién en horas de la mañana pidió el apoyo de la Policía para poder llegar a Huancabamba.

A la CNDDHH, le preocupa los llamados a las rondas de campesinos de Quispampa que, desde días atrás, se venían difundiendo en emisoras radiales locales de Huancabamba. Estos llamados se mostraban abiertamente en favor de la minería, en esa provincia, y arengaban a los ronderos a que no dejen pasar a personas extrañas que vendrían a “impedir el desarrollo de Huancabamba”.

Demandamos a las autoridades garantías personales para el sacerdote Marco Arana y demandamos una profunda investigación para dar con los responsables de este ataque que pudo costarle la vida al sacerdote como a sus acompañantes.

Lima, 16 de setiembre de 2011