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Por Paola Ugaz (@larryportera)

Tomado de La mula

A propósito del premio anual en el rubro de periodismo que entregó la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos a LaMula.pe –hija reconocida de la Red Científica Peruana- les quisiera dejar una reflexión sobre el año en que vivimos en peligro, y que podría traernos el indulto al ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000) como regalo navideño.

Este año enfrentamos el peligro del regreso a un régimen donde se robaron miles de millones de dólares, se compraron medios de comunicación, se eliminaron opositores y se violaron sistemáticamente los derechos fundamentales del ser humano, como fue el gobierno encabezado por los reos Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.

A través de la candidatura de su hija Keiko Sofía, Kenya Alberto buscaba volver a repetir sus glorias pasadas, hecho que nos iba a convertir en  país sin memoria y sin dignidad a nivel mundial.

En tales circunstancias, para La Mula no cabía espacio para la pasividad y apostamos por hacer un ejercicio de la memoria entre nuestra audiencia y así llenar el vacío dejado en los centros de formación escolar, técnico y universitario por nuestros líderes políticos desde que cayó el régimen de Fujimori en noviembre del 2000, cuando éste renunció por fax desde Tokio.

Hay una tarea pendiente de todos: sociedad civil, medios de comunicación, políticos y Estado, para que se eduque a nuestros hijos y nietos en ser mejores electores y no pasar por agua tibia los autoritarismos que llenan como una plaga nuestra historia republicana con el nocivo lema: “Robó pero hizo obra“.

Nosotros no podíamos permitir como país que se instaurase un gobierno que pervirtiera al máximo el sentido de justicia y buscara la liberación de un gobernante que alentó y premió la violación sistemática de derechos humanos y que, estábamos seguros, perseguiría a todos sus acusadores, incluyendo a las víctimas de su régimen, que durante el espacio que separó la primera de la segunda vuelta sufrieron pensando una y otra vez que uno de los causantes de su peor pesadilla iba a regresar al poder.

¿Qué buscamos? Un ejercicio de la memoria que pudiera aportar la diferencia entre el monocorde menú de la prensa escrita, televisiva y radial que buscaba alentar demonios y clichés chavistas en pos de volver a un gobierno donde las libertades económicas se convirtieran en la amnesia de las masas.

La Mula formó así parte de un ecosistema de medios alternativos donde se difundieron los olvidados “vladivideos“, las denuncias de corrupción de los noventas, las violaciones probadas por el grupo Colina y su padrino Montesinos, así como un viejo amigo de Fujimori, al que le gusta usar boinas rojas y que vive de la riqueza del petróleo y de cuyo nombre no queremos acordarnos hoy.

También peleamos por difundir los despidos de periodistas que no se querían adherir a los pedidos de dueños medios de comunicación aliados a empresarios de todas las layas para que se elija a ciegas por una candidatura que traería de vuelta al fascismo del siglo XXI, como la calificó el Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa.

Dentro de esa alianza de medios alternativos y esfuerzos personales para que La Mula pudiese contar “esa otra historia“, no queremos olvidarnos de la familia Vargas Llosa y todas sus colaboradoras, Claudia Cisneros, Buda de Nieve, Pablo Vásquez, Jo-Marie Burt, Carlos Rivera, Ernesto de la Jara, Diego García Sayán, Pilar Coll, Francesca Brivio, Gustavo Gorriti, Henry Pease, Salomón Lerner Febres, Gustavo Mohme Seminario, Carmen Amaro, Gisela Ortiz, las señoras de ANFASEP, y a nuestras propias familias, que permitieron que “hipotequemos“ nuestras vidas en esas cruciales elecciones para un Perú mejor.

Por ello consideramos que en este año “en que vivimos en peligro“, triunfó la memoria; un triunfo que lo buscamos a partir de un equipo joven, impetuoso y pujante, que cimentará las bases para lograr una sociedad civil educada en el respeto a los derechos humanos, en el rechazo a los autoritarismos y la trascendencia cultural mas allá del “whisky y Miami“, citando nuevamente a Vargas Llosa.

Una vez que cesó el peligro autoritario y ya con un nuevo gobierno, apostamos por ser un medio donde se privilegien las libertades, el respeto a los derechos humanos, la inclusión y la oportunidad a la interculturalidad.

A modo de vivo homenaje al querido intelectual y también mulero Carlos Iván Degregori, quien nos dejó este año, quisiera cerrar recordando el poema que citó al recibir el premio otorgado por la Coordinadora de Derechos Humanos; el poema pertenece a Gabriel Celaya:

Poesía para el pobre porque vivimos a golpes
poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

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