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Tomado de La República

La habilidad castrense del premier Óscar Valdés parece querer olvidar las correcciones que necesitó el país para abrir paso a la verdad y la reconciliación. Es así como el primer ministro aseguró que el informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR) contiene «teatralización» y mucho contenido «sobredimensionado» sobre los años de violencia en el Perú entre los años 80 y 90.

«Si bien es un informe bastante completo, hay que ver que mucha gente presentaba cuadros desgarradores y hubo mucha teatralización y cosas que sobredimensionaron, como la cantidad de damnificados y el rol de las Fuerzas Armadas», enfatizó Valdés en el noticiario 90 segundos.

Al respecto, la secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH), Rocío Silva Santisteban, interpretó las palabras de Valdés como una reacción desde «su uniforme militar que lleva bajo su terno de civil». Agregó que dichas afirmaciones representan una ofensa para las víctimas y exigió unas disculpas públicas, además de los juicios y las reparaciones pendientes.

«El premier tiene que recordar que la Comisión de la Verdad fue una institución del Estado, no una ONG», agregó Silva Santisteban para luego sostener que los dichos del primer ministro tienen coherencia con la poca importancia que le está dando el gobierno al tema de las reparaciones.

En ese punto, la activista de derechos humanos recordó que aún no se ha nombrado al presidente de la Comisión Multisectorial de Alto Nivel encargada del Seguimiento de las Acciones y Políticas del Estado en el ámbito de la paz, la reparación colectiva y la reconciliación nacional (CMAN).

El ex procurador anticorrupción Ronald Gamarra dijo que argumentos como los del premier permiten que surjan movimientos pro terroristas como el de Sendero Luminoso.

«Las declaraciones de Valdés fueron lamentables frente al dolor que sufrieron las víctimas con el terror que sembró Sendero Luminoso», expresó.

Asimismo, explicó que la reacción del presidente del Consejo de Ministros responde al deseo de un sector castrense que hubiera preferido que el informe de la CVR expusiera las atrocidades cometidas por Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), pero callara los excesos realizados por agentes del Estado peruano.

Para Gamarra, esta «exigencia inmoral» afecta severamente el debate dado en estos momentos sobre la memoria de la población en el conflicto armado interno en nuestro país.