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Nada puede justificar una dictadura

Con el golpe de Estado del 5 de abril de 1992 se dio inicio a una etapa siniestra de la historia reciente de nuestro país que se caracterizó por una práctica sistemática de desinstitucionalización y copamiento, por graves violaciones a los derechos humanos, por incontrastables niveles de corrupción  que alcanzaron las esferas más altas del poder y de las Fuerzas Armadas, por el envilecimiento de la política, el fraude a la voluntad popular, por la compra de medios de comunicación, y una búsqueda incesante de ocultamiento e impunidad.

Esa dictadura tuvo a la base una organización  criminal liderada por Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos, quienes se aprovecharon de la precariedad del Estado, del descrédito de los partidos políticos, de la sensibilidad frente al terrorismo y de la pobreza de significativos sectores, para desarrollar una estrategia efectista, populista y asistencial, que no resolvió  los problemas más severos de la sociedad.

Han transcurrido 20 años de este severo atentado contra el Estado de Derecho, y a la luz de la  soterrada o abierta apología que algunos sectores hacen, nos reafirmamos en lo que dijimos en el momento que esto ocurría. Nada puede justificar una Dictadura.

Pero también este 7 de abril se cumplen 3 años de la sentencia condenatoria dictada por la Sala Penal Especial del Poder Judicial contra Alberto Fujimori por la comisión de crímenes de lesa humanidad en los casos de Barrios Altos y La Cantuta. Esa histórica sentencia fue el resultado de un proceso judicial estrictamente respetuoso del debido proceso, que hoy constituye un verdadero hito a nivel mundial en la lucha contra la impunidad. Una verdadera lección de democracia.

Instituto de Defensa Legal