¿Importan los DDHH al libre comercio?

Publicado el 29 noviembre 2012 por en Opinión

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Por Rocío Silva Santisteban

Algunos piensan que no deberían ser importantes. Pero esto es si nos ubicamos en la ley de la selva neoliberal, de cara a un Estado que se ve como hiperflexible frente a las inversiones, de tal manera que el evitar garantizar algunos derechos abriría las puertas del “desarrollo”. Pero no todos piensan así y, por lo mismo, el Tratado de Libre Comercio que se firmará casi con toda seguridad entre Colombia y Perú, por un lado, y la Unión Europea, por el otro, este 30 de diciembre, contiene cláusulas de protección de los derechos humanos y del medio ambiente. Estas cláusulas son serias exigencias en esos dos puntos a dos estados que no se pueden enorgullecer de una tradición en esa línea.

Una comisión del Parlamento Europeo estuvo en Lima en mayo –apenas un día– para conversar sobre el tema con funcionarios peruanos y hasta con el presidente Humala, haciendo lo mismo en Colombia y con el presidente Santos. La diferencia es que en Colombia esta misión sí se reunió con la sociedad civil y en Perú no, motivo por el cual, ha sido más difícil que los parlamentarios europeos conozcan la otra versión sobre el tema que nosotros, desde la sociedad civil, les podemos ofrecer. Pues si bien a nivel gubernamental se han planteado adelantos en el tema de derechos humanos, incluido un viceministerio (que estuvo muy activo con Daniel Figallo), un ministerio de Inclusión Social, y algunos planes de equidad, hay todavía demasiados temas pendientes: reparaciones, esterilizaciones forzadas, judicializaciones, Plan Nacional de DDHH, institucionalidad de pueblos indígenas, convenios entre Dinoes y empresas extractivas que aún no se resuelven; y un largo etcétera que no menciono para no aburrir más al lector.

¿Esto qué significa? Que todavía hay “hermanos muchísimo que hacer”. Y lo primero es no trabar las denuncias que han presentado las viudas y madres de todos los muertos por conflictos sociales durante este año y medio de gobierno. Si en efecto se traban no solo por los cambios jurisdiccionales, o por los devaneos de los fiscales de un distrito judicial u otro, sino que incluso, en el caso Marco Arana, por ejemplo, con habeas corpus aceptado en segunda instancia, no se acepta la denuncia por tortura porque, en la misma fiscalía, la policía le puso a él una denuncia por “atentado a la autoridad”.  Es increíble que a quien patearon, golpearon y fracturaron ahora lo acusen de atentar contra los treinta policías que lo masacraron.

Me encuentro en Bruselas invitada oficialmente por la Unión Europea y este viaje ha coincidido con el informe oral de la visita de la UE a Perú y Colombia y un acalorado debate sobre nuestra situación laboral y en DDHH. Los miembros de la Comisión han preguntado por la suspensión de Conga, por “indicadores verificables” de la “propuesta de ruta” del Perú, pues la consideran demasiado gaseosa y la embajadora Ronquillo ha tenido que decir “Conga se ha suspendido y el diálogo continúa”. En verdad, al parecer no le ha llegado información última porque la situación, como todos sabemos, es al revés: “Conga sigue y el diálogo se suspendió”. ¿Es así como vamos a respetar las cláusulas de este tratado?, ¿esos son los indicadores verificables? No queremos que la UE nos tutele en ese ni en ningún tema, pero… ¿Acaso no podemos ser transparentes en derechos humanos y medio ambiente?

Publicado en Kolumna Okupa del diario La República, 27/11/2012

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