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Iris Olivera, especialista del Programa Ecosistemas y Derechos, y Vanessa Cueto, especialista especialista del Programa de Gestión Socioambiental, miembros de Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR), nos acompañaron en el set para explicarnos los riesgos que traería la ampliación de actividades del Lote 88.

Vanessa Cueto señaló que es un riesgo ampliar las actividades en la zona ya que “no se han identificado adecuadamente los impactos” y la instalación de dieciocho pozos de exploratorios afectaría la práctica de caza por las comunidades. Además, la especialista llamó la atención sobre la alta vulnerabilidad del Lote 88 ya que se encuentra ubicado en la reserva territorial Kugapakori Nahua-Nanti, en Cusco, y es parte del área de amortiguamiento del Parque Nacional del Manu. Por lo tanto, la instalación de los pozos sería de mucho riesgo para las comunidades que viven en la zona.

Cueto recordó que el primer contacto que se tuvo con esa población, que fue en la década de los 80s debido a las exploraciones que la empresa Shell realizaba en el lugar, trajo consigo la muerte de más de la mitad de la población de los indígenas; debido a ese incidente, en el 2003 la entonces Reserva Kugapakori Nahua-Nanti pasó a tener el grado de ‘reserva territorial’ para proteger a las comunidades en aislamiento voluntario.

Por otro lado, Olivera señaló que la aplicación de la consulta previa es compleja: su aplicación forzaría el contacto con las comunidades en aislamiento y ello aumentaría su condición de vulnerabilidad: “Más que el derecho a la consulta, sin negarlo, es, en realidad, preservar el derecho a la salud y a la vida”.

Ambas especialistas invocaron al fortalecimiento institucional de los ministerios involucrados para que haya “transparencia en la información” y se pueda continuar con el proyecto energético respetando el proceso.

PARTE 2

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