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PRONUNCIAMIENTO

Museo de la Memoria de Junín Yalpana Wasi

La Coordinadora Nacional de Derechos Humano, en representación de sus 81 organizaciones que la componen, se dirige a la opinión pública, al Ministerio de Justicia, a la Defensoría del  Pueblo y a las autoridades de la Región Junín para manifestar lo siguiente:

  1. Que en la década de los años de 1980 al 2000 la región Junín fue uno de los escenarios donde el conflicto armado interno golpeó de manera muy grave. Basta mencionar los casos de la detención-desaparición de más de 50 estudiantes de la Universidad Nacional del Centro ocurrido entre los años 1989 a 1993, o  el drama de la nación asháninca frente a la arremetida terrorista que dejó más de 5 mil muertos indígenas y que diezmó a la población constituyendo un genocidio.
  2. Este conjunto de situaciones nos deja una serie de tareas  importantes como la de buscar la justicia y reparación a las víctimas o sus familiares y, sobre todo, generar políticas públicas que impidan que estos hechos se vuelvan a repetir.
  3. Una de ellas es precisamente la política de una memoria sistematizada de los hechos para que los pueblos y las nuevas generaciones no olviden aquellas situaciones de violencia y de respuesta a esta violencia que no respetaron los derechos humanos ni de unos ni de los otros.
  4. En esta línea las diferentes instancias estatales, del Poder Ejecutivo, de los Gobiernos Regionales y locales, así como la sociedad civil, han venido impulsando lugares de memoria con la finalidad de establecer espacios de paz que difundan las ideas de justicia y reconciliación. Entre estas propuestas resalta el Lugar de la Memoria, El Ojo que llora, en Lima, así como El santuario de la Memoria y el Museo de ANFASEP, en Ayacucho. Hay otras iniciativas en Apurímac, La Libertad y Cusco que hablan de una preocupación de las autoridades y la sociedad civil sobre este trabajo por la memoria.

Por lo expresado líneas arriba, manifestamos nuestra  preocupación por las declaraciones dadas por algunos funcionarios de la Municipalidad de Chilca, en la Región Junín, al querer convertir el “Museo de la Memoria” de Junín en un local municipal, debido a que el actual local del Municipio de Chilca se encuentra inhabitable. Más allá de los problemas internos de las municipalidades consideramos trascendental mantener los espacios construidos para preservar la memoria y nuestra historia para las nuevas generaciones, como el Museo de la Memoria de Junín.

Queremos recordar que en reciente documento emitido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre el derecho a la verdad demanda a los Estados a que “continúen llevando  a cabo ejercicios de memorialización, pedidos de disculpas, entre otros”.

Por lo que exhortamos a las diferentes autoridades locales y regionales de Junín a mantener y utilizar este espacio como un escenario de diálogo y combate a la violencia, y no ha convertirlo en una obra civil más, menos en un local municipal que podría funcionar en un edificio que no tiene las características de un museo.

Demandamos a todas las personas democráticas a expresar sus opiniones a fin de preservar este importante instrumento de homenaje a las víctimas del conflicto armado de la Región Junín así como de la búsqueda de justicia y democracia.

Secretaría Ejecutiva
Coordinadora Nacional de Derechos Humanos