Inmensa Máxima

Publicado el 21 abril 2016 por en Opinión

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maximaacuna_exitosa

Por Ana María Vidal

A Máxima Acuña, esa mu­jer chiquita de tamaño pero inmensa en valen­tía y coraje, le han dado el premio Goldman, el mayor pre­mio mundial en materia ambiental. Máxima ha sido víctima por años de maltratos, calumnias, insultos e in­cluso ataques físicos. Le han cerca­do su propiedad, han herido a sus animales y han maltratado a su fa­milia. Y ella ha resistido siempre con dignidad y coraje.

Uno de los últimos ataques fue realizado por un escuadrón de agentes con escudos y unifor­mes que se confundían con los que usa la Policía. La respues­ta del Ministerio del Interior fue que la Policía no la atacó. No res­pondieron por el hecho de que la seguridad privada utilice indu­mentaria que se confunda con la policía ni sobre el porqué no la protegieron, y hasta ahora tam­poco responden oficialmente por los convenios privados entre la Policía y empresas mineras.

Y después de tanta violencia, todo el Perú y el mundo la pudie­ron ver en ese gran estrado. Máxi­ma de pie, cantando solita y a cape­la su larga historia de lucha. Su vida en las cordilleras, los ladridos de su perro cuando llegaba la policía, cómo quemaron su choza, se lleva­ron sus cosas, su hambre, su lucha por defender su tierra y las lagunas. Su resistencia que es también la re­sistencia de todo un pueblo que ve cómo continúan violentando día tras día sus derechos.

Son muchas las personas que han llamado la atención, y con jus­ta razón, por el ominoso silencio del Gobierno frente a la premia­ción de Máxima. Personalmente, dudo mucho de que un Gobierno dedicado cinco años a proteger a las extractivas a costa de los dere­chos de las personas actúe ahora como se debe. Yo me quedo con el símbolo de lucha por los derechos y por la dignidad que es Máxi­ma, porque esa valentía es ahora la que necesitamos en estos du­ros años que vienen. Porque aho­ra más que nunca debemos prote­gerla, cuidar a Máxima y a tantas otras personas que siguen defen­diendo sus derechos y enfrentán­dose al poder. Se vienen años más duros aún.

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