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 Discurso de Jorge Bracamonte, Secretario Ejecutivo de la CNDDHH, en ceremonia de reconocimiento a Eduardo Vega Luna por su labor al frente de la Defensoría del Pueblo. LUM, martes 27 septiembre 2016.

Discurso de Jorge Bracamonte, Secretario Ejecutivo de la CNDDHH, en ceremonia de reconocimiento a Eduardo Vega Luna por su labor al frente de la Defensoría del Pueblo. LUM, martes 27 septiembre 2016.

Intervención en reconocimiento a Eduardo Vega Luna por su labor en defensa de los derechos humanos

Por:  Jorge Bracamonte – CNDDHH

Buenas noches con todas y todos. Las instituciones organizadoras agradecemos su asistencia a nuestra convocatoria para reconocer y celebrar a un extraordinario servidor público que ha sabido ponerse en el lado de las y los ciudadanos: me refiero al ex Defensor del Pueblo, Eduardo Vega Luna.

Sabemos que la Defensoría es una institución fundamental en el país. Resulta paradójico que ésta haya sido creada por la Constitución Política de 1993, y que haya iniciado sus funciones en 1996, es decir en pleno contexto de un régimen político que violentó el estado de derecho y permitió la corrupción y el crimen organizado. Sin embargo, desde sus inicios quienes asumieron el reto de conducir la Defensoría del Pueblo tuvieron muy presente su mandato institucional: el de defender los derechos fundamentales de las personas frente a las entidades y acción estatal. En este sentido nuestro reconocimiento también se hace extensivo a lxs ex-defensores Jorge Santisteban, Walter Albán y Beatriz Merino, que contribuyeron sucesivamente a la consolidación institucional de la Defensoría del Pueblo.

¿Por qué la importancia de la Defensoría del Pueblo? La Defensoría tiene una importancia clave para la democracia y sus instituciones. A nuestra Defensoría, y digo nuestra porque la Defensoría es un bien público que nos pertenece a todas y todos, le ha tocado operar en un país en transición que ha heredado las secuelas de una guerra y del terror que muchas veces se prefiere ocultar. Le ha tocado operar en un país donde el vínculo social se han deteriorado hasta convertirse en relaciones extendidas y profundas de sospecha y desconfianza. Le ha tocado operar en un contexto donde muchas veces las instituciones en vez de fortalecerse se han precarizado, haciéndose extrañas o ajenas a la ciudadanía, como nos lo recuerdan las últimas movilizaciones ciudadanas de carácter nacional del Keiko No Va y de Ni Una Menos. En este sentido a la Defensoría le ha tocado actuar en un país complejo, para mediar desde ahí entre las y los ciudadanos violentados en sus derechos y un estado percibido ajeno y distante.

Sin duda la Defensoría ha sabido ganarse la confianza de las y los peruanos. Sólo en el año 2015 el equipo defensorial -conducido por Eduardo- a realizado 1039 visitas a 725 distritos ubicados, principalmente, en zonas de pobreza o pobreza extrema (debemos recordar que el Perú cuenta con un total aproximado de 1828 distritos). Es decir el Equipo de la Defensoría, de Gisela Vignolo, César Cárdenas, Marlene Román, Daniel Sánchez, Alicia Abanto, entre otras/os se ha movilizado por casi la mitad física del país para escuchar y atender a las personas. Este trabajo paciente, de servicio público, es lo que le ha dado legitimidad y reconocimiento a la Defensoría como una institución cálida, próxima y fundamental para nuestra democracia.

Del mismo modo, la Defensoría, bajo el liderazgo de Eduardo Vega Luna, ha sabido mantener su independencia frente al poder político así como frente a los poderes fácticos. Fuimos testigos de las tensiones producidas entre el ejecutivo y la Defensoría del Pueblo, cuando mediante sorteo el gobierno pretendió re-establecer el servicio militar obligatorio. Eduardo Vega se pronunció claramente: “el reglamento de la ley del servicio militar tiene una carácter discriminatorio y desnaturaliza su carácter voluntario”. Este no ha sido un evento anecdótico, ha sido un evento clave que evidenció cómo las instituciones están sujetas a las presiones del poder -en este caso político-, y cómo gracias a servidores y servidoras públicas de la talla de Eduardo Vega, estas instituciones pueden conservar su mandato y su capital moral.

Pero no solo eso, Eduardo y su equipo defensorial han sido activos promotores de los derechos humanos, procurando cambiar las condiciones institucionales que favorezcan una vida más habitable para todas y todos. Ahí tenemos los temas promovidos sobre transparencia y acceso a la información de los que hablará Kela León. Las campañas de promoción de la ética y lucha contra la corrupción que tocará la Dra. Inés Tello. Las campañas de lucha contra la discriminación y el reconocimiento de los derechos de adultas mayores, mujeres, niñas niños y adolescentes, TLGBI, afroperuanas, personas con discapacidad, entre otros. El observatorio de conflictos sociales y la base de datos de pueblos indígenas, herramientas de consulta fundamentales.  Las propuestas para una Ley de Migraciones. Las demandas de amparo que permitieron la creación del Parque Nacional de Sierra del Divisor y la aprobación de la política de salud intercultural. Y más recientemente, su activa participación en la aprobación de la Ley de búsqueda de personas desaparecidas, la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo de la Población Afroperuana (PLANDEPA) y el más reciente Informe Defensorial N° 175 “Derechos Humanos de las personas TLGBI: Necesidad de una política pública para la igualdad en el Perú”.

Todas estas acciones no reducen a la Defensoría a una mera instancia de queja o denuncia, por el contrario la convierte en una instancia proactiva y próxima para hacer del país un lugar mejor, un lugar de todas y de todos. Todo esto, lo que Eduardo Vega y su equipo defensorial han hecho con las manos y el corazón es lo que nos ha convocado esta noche.

Como ocurre con frecuencia en el Perú, donde la función pública se concibe como un lugar de prestigio y poder, un patrimonio para fines particulares, Eduardo y su equipo nos han demostrado que la función pública puede ser diferente, un lugar de servicio, de empatía y de vínculo próximo, en particular con quienes menos poder poseen.

Gracias Eduardo por tu compromiso y por la inmensa lección que nos has dejado. Gracias a todo el equipo que te ha acompañado con la misma entrega en cada una de sus tareas.

Lima, 27 de septiembre del 2016

Lugar de la memoria, la tolerancia y la inclusión social