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Desde la coordinadora de discapacidad y derechos pedimos a CONADIS que suspenda o amplié el plazo para su publicación final, en tanto se rearmen los mecanismos y las instancias de análisis y propuestas concretas entre el Estado y las organizaciones de la sociedad civil, en especial, con las asociaciones de padres y familiares de personas con Trastorno del Espectro Autista ya que existen una serie de observaciones de fondo y de forma en el contenido del Proyecto del Plan que a continuación detallamos .

  1. En la introducción del documento se señala que el Plan ha sido elaborado con el aporte de las familias, sin embargo, las representantes de las organizaciones: Autismo Perú, Aspau, Persevera inclusión y Autismo Inclusión, quienes participaron en varias reuniones previas a la pre-publicación del Plan, convocadas por la consultora contratada por CONADIS para la elaboración de la propuesta de plan, manifiestan que en el documento final no se ha incorporado la mayoría de sus aportes.
  2. La información señalada bajo el subtítulo Detección y Diagnóstico, es dispersa y puede generar confusión sobre las causas del autismo, por ejemplo: señalar que el uso de Ácido Valproíco durante el embarazo puede generar mayor riesgo de presentar TEA, es algo que no está comprobado, por lo que sería más viable sólo señalar que aún no es posible conocer cuáles son las causas que generan el autismo.
  3. Si bien se ha identificado cinco componentes o variables a desarrollar a través del Plan para favorecer la inclusión de las personas con TEA, estas no se articulan ni transversalizan para que respondan adecuadamente a las necesidades de las personas que presentan TEA, pues visibilizan sólo una parte de las necesidades y no lo hacen de manera integral.
  4. Se observa incongruencia en la información estadística presentada, por ejemplo, en la pag. 20 se señala que “es difícil poder calcular el porcentaje de población con autismo matriculados en CEBEs; sin embargo, en la pag. 22 se indica que según el censo escolar 2015 registra 4616 estudiantes con autismo de los cuales el 42% se encuentra en CEBEs o PRITEs y el 58% en EBR. Consideramos que en general se debe establecer una estadística más coherente y cercana a la realidad que nos facilite un aproximado de personas con autismo existente en el país y a partir de ello definir las brechas existentes.
  5. Dentro de los objetivos en educación, se señala “fortalecer la expansión de los SAANEE para la asistencia a las instituciones educativas públicas”, cabe señalar que la Oficina de Seguimiento y Evaluación Estratégica del MINEDU ha realizado una evaluación del funcionamiento de los SAANEE, llegando a la conclusión que no cumplen con la función para la que fueron creados, pues solamente pueden atender a no más del 25% de estudiantes incluidos, y es inviable su crecimiento por razones logísticas y presupuestarias; además la educación inclusiva apunta a lograr un sistema educativo único, dejando de lado la segregación y la presencia de los SAANEE es contradictoria con este postulado.
  6. Es necesario modificar el lenguaje utilizado en algunos párrafos del Plan, pues referirse al autismo como una “patología” o utilizar los términos “padece” o “sufre” son propias del modelo médico que ha quedado en desuso, recomendamos utilizar términos más adecuados basados en el respeto a la persona tal como lo señala la Convención Sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, la cual toma el modelo social con enfoque de derechos.
  7. Finalmente se puede añadir que, incluso considerando la estadística señalada en el Plan, que a nuestro criterio es muy baja, las metas a alcanzar son “muy pobres” o insuficientes para avanzar hacia la atención integral y el cumplimiento de los derechos de las personas con autismo de nuestro país.

Mesa “Discapacidad y Derechos” Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.