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(Andina)

EL PAÍS REQUIERE DIÁLOGO Y ACCIONES URGENTES PARA EVITAR MÁS MUERTES

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PRONUNCIAMIENTO

 

El presidente de la República, señor Martín Vizcarra Cornejo, con motivo del 199 aniversario de la Proclamación de la Independencia, dirigió su Mensaje a la Nación, reseñando las principales acciones impulsadas por el Ejecutivo y definiendo las prioridades que se propone la actual gestión para los siguientes doce meses. Tomando en cuenta la grave crisis que atraviesa el Perú debido a la pandemia del coronavirus y sus impactos en la salud, el bienestar y la vida de las personas, consideramos necesario señalar lo siguiente:

La emergencia sanitaria en el país se mantiene y las cifras de contagios y muertes no han disminuido. Según datos oficiales del Ministerio de Salud la cantidad de personas contagiadas suman más de 400 mil casos y las fallecidas llegarían a 43 mil (1) . La gravedad de la situación exigía un balance sincero donde se reconociera los alcances de las medidas implementadas, así como los errores y limitaciones de las mismas. Se ha perdido la oportunidad de convocar al país a una nueva etapa en la lucha contra la pandemia, de plantearle la importancia de su compromiso con una nueva estrategia que promueva y sostenga la participación comunitaria y ciudadana, y de sumar los esfuerzos del Estado, comunidades, iglesias y empresas bajo un mismo llamado y liderazgo. La lucha contra la pandemia continúa siendo una prioridad central en el momento actual, como se evidencia crudamente en gran parte de las regiones.

La reapertura de las actividades económicas no puede arriesgar la salud y la vida de las personas. Durante los meses de junio y julio, aun en medio de la pandemia, las actividades económicas se han reiniciado sin garantizar las condiciones para que este retorno no suponga acrecentar el impacto de la enfermedad. Lamentablemente, se ha evidenciado que la bio-seguridad de las y los trabajadores y el cumplimiento de los protocolos para prevenir contagios se han convertido en requisitos cosméticos, con serias debilidades del Estado para fiscalizar su cumplimiento (2) . Se dispuso el retorno a los centros laborales con un transporte público insuficiente y previamente colapsado, pretendiéndose que los «protectores faciales» y la subvención a los transportistas serían suficientes para contener los nuevos contagios. Por esta ruta de la reactivación también se produjo la expansión del virus y el incremento de nuevos casos en regiones. El país merece una explicación.

Urge una política subsidiaria universal con soporte de los programas sociales. El impacto de la pandemia sobre el mercado laboral ha sido dramático. De acuerdo al INEI durante el segundo trimestre en Lima Metropolitana la población ocupada disminuyó en 55.1% (2.69 millones de personas), y el ingreso promedio mensual ha disminuido en casi un 10% (3) . El anuncio de un nuevo Bono Familiar, que amplía el número de familias beneficiarias, no atenderá el problema de fondo si repite el formato de la focalización de subsidios, si no resuelve previamente las dificultades y demoras registradas para su entrega oportuna, y si no se introducen mecanismos de protección social, que atiendan especialmente a las poblaciones en circunstancias más críticas. Urge considerarlas recomendaciones de organismos como la CEPAL y la propia Naciones Unidas, respecto de la necesidad de establecer temporalmente un Ingreso/Renta Básica Universal que proteja a las poblaciones, exceptuando solamente a quienes cuentan con ingresos regulares. La política de subsidios no puede omitir la realidad de la recesión y la informalidad, que golpean y precarizan con dureza a las y los trabajadores.

La reactivación económica prioriza el apoyo a bancos y grandes empresas. El 12% del PBI distribuido a través del Programa Reactiva Perú tiene como principales beneficiarios a los grandes grupos de poder financiero y empresarial, siendo escaso el apoyo a las pequeñas y medianas empresas pese a ser las que mayor cantidad de trabajadoras y trabajadores emplean. Se mantiene la desatención a la agricultura orientada al mercado interno, ignorando la demanda de los productores respecto al Fondo de reactivación agraria. Asimismo, la reactivación -contra lo esperado- ha precarizado las condiciones laborales, en medio de las presiones de los gremios empresariales para flexibilizar aún más un mercado laboral ya deprimido. Resulta inmoral que un importante grupo de empresas haya accedido a los créditos del Programa Reactiva Perú mientras despedían a sus trabajadores bajo la modalidad de la suspensión temporal perfecta. En tanto, el otro lado de la economía, el informal, el que emplea al 71% de la fuerza laboral del país, no cuenta con políticas y/o programas específicos para resistir y superar la crisis.

Por un auténtico Diálogo Nacional que siente las bases sociales, económicas y políticas del cambio y transformación del Perú. En un contexto de crisis política irresuelta signada por las denuncias de corrupción que debilitan la institucionalidad, se hace sumamente necesario convocar al país para consensuar una agenda de corto, mediano y largo plazo sobre los problemas más urgentes, exponiendo propuestas y remarcando las reformas pendientes desde el pleno respeto de los derechos humanos y la democracia. En tal sentido, es importante que el anunciado Pacto Perú no replique las limitaciones del Acuerdo Nacional, debiendo convocar a las organizaciones nacionales y regionales de la sociedad civil lo mismo que sectores tradicionalmente excluidos como trabajadores informales, pueblos indígenas, migrantes, colectivos GLBTI entre otros. En un momento tan grave y próximos a conmemorar el bicentenario urge avanzar en estos puntos de encuentro.

Ciudadanas y ciudadanos, vivimos momentos críticos, tal vez sólo comparables a la tragedia de La guerra del Pacífico (1879-1884) o a la del Conflicto Armado Interno (1980-2000). La gravedad de la situación demanda de la participación y de la suma de esfuerzos de todas y todos. En este sentido, desde la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos saludamos la convocatoria al diálogo planteada por el presidente de la República, señor Martín Vizcarra, así como la formulada horas antes por el Arzobispo de Lima, señor Carlos Castillo, en el sentido de involucrar a organizaciones y comunidades desde sus propios territorios. Reconocemos la necesidad y la urgencia de un Diálogo Nacional que permita sentar las bases de un proyecto común, de transformación y desarrollo con justicia, libertad y solidaridad.

Lima, 1º de Agosto del 2020

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1 De acuerdo a las declaraciones de la Ministra de Salud respecto de los datos reportados por la Sala Situacional del MINSA y los del SINANDEF. Véase: https://gestion.pe/peru/coronavirus-peru-cerca-de-43000-peruanos-habrian-fallecido-producto-del-covid-19-segun-pilar-mazzeti-cuarentena-estado-de-emergencia-covid-19-nndc-noticia/
2 Los protocolos del sector agricultura y del sector minería han sido modificados a la medida de las empresas agroexportadoras y mineras, que sin fiscalización del Estado ocasionaron el rápido aumento de infecciones por COVID-19 entre las y los trabajadores. Véase: “Derechos en Emergencia. Perú, empresas y DDHH en tiempos de Covid-19”, Informe de la Plataforma de la Sociedad Civil sobre empresas y Derechos Humanos, p. 18.
3 Véase: Diario El Comercio, edición del 15/07/2020, Desempleo en Lima se profundiza: se perdieron 2,6 millones de puestos de trabajo durante la cuarentena. Enlace: https://elcomercio.pe/economia/peru/empleo-inei-desempleo-en-lima-se-profundiza-se-perdieron-26-millones-de-puestos-de-trabajo-durante-la-cuarentena-coronavirus-peru-nndc-noticia/?ref=ecr

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