No, no todos somos culpables

Publicado el 07 May 2012 por admin en Opinión

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No, no todos somos culpables

Por Rocío Silva Santisteban

Publicado en La República, Kolumna Okupa, domingo 06/05/2012

Todos estamos conmocionados por las imágenes de don Dionisio Vilca llamando a su hijo en la espesura de la selva alta del VRAE, entrando con dos guías machiguengas a buscarlo. Todos estamos conmocionados por las imágenes que no hemos visto sino apenas imaginado con reservas: el padre encontrando el cadáver, torturado, perdido, como decía él mismo en una entrevista “ahí tirado”, de su hijo de 20 años: un suboficial de la Policía Nacional que fue abandonado por el helicóptero piloteado por un capitán que, a pesar de la presión de sus compañeros, no quiso regresar. El padre llevando el cadáver de su hijo, cargado en una manta, a través de varios kilómetros, hasta que encuentra un taxi donde lo transporta a la comisaría de Kiteni. En Lima, la abuela que ha llorado toda la noche y está saliendo de ese sopor de la sedación con calmantes, solo atina a afirmar frente a la cámara: “No lo han buscado, no lo han buscado, lo han dejado como a un perro”.

Que no se haya buscado a los dos suboficiales Astuquillca y Vilca nos ha indignado a todos, desde congresistas de posiciones diferenciadas como Javier Diez Canseco y Marisol Pérez Tello, hasta el simple hombre de a pie que también tiene un hijo de la misma edad y no puede dejar percibir ese temor primario ante la muerte. Pensar que si hubieran sido rescatados podría hoy Vilca estar vivo. Ese es el punto principal. En la comisaría de Kiteni se aceptó que, en verdad, no se había buscado a ninguno de los dos suboficiales porque no se recibieron órdenes en este sentido.

Sin embargo, también es necesario precisar que fue el mismo Dionisio Vilca quien, cuando se internó en el monte, le pidió a la Policía que lo dejaran ir solo. El padre no ha tenido miedo, ni ha pensado en que podría encontrarse cara a cara con las huestes de “Gabriel”, y a pedido de los propios machiguengas, no ha convocado a la Policía porque, en esas poblaciones, les tienen miedo. ¿Cómo caminar por el VRAE con varios policías a su lado? Imposible. Por eso mismo ha sido la población de Kiteni, sobre todo los pobladores indígenas de Alto Lagunas, quienes han apoyado definitivamente a este hombre desesperado.

Desde Lima se ha pedido que renuncie el ministro del Interior y los congresistas han votado por una moción de censura contra los ministros Lozada y Otárola por incapacidad. A la fecha han muerto ocho miembros tanto del Ejército como de la Policía, y el ministro de viaje en Colombia mientras que su despacho difunde un comunicado sosteniendo que fueron los efectivos policiales quienes encontraron el cuerpo. Es un caos esta situación: unos se culpan a otros, otros a los unos. Pero siguen ahí las huestes de “Gabriel” y de “José”, secuestrando niños y asesinando policías. Hay cientos de planes sobre la zona y no se cumplen. ¿En qué momento vamos a admitir que con corrupción e indolencia no se puede contener a los narcoterroristas? Y no todos somos culpables: por supuesto que no. Esa difusión de la responsabilidad es una irresponsabilidad. Acá hay muertos y otros demasiado vivos.

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Los hijos del terror

Publicado el 02 May 2012 por admin en Opinión

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Los hijos del terror

Por Rocío Silva Santisteban

Publicado en La República, Kolumna Okupa, domingo 29/04/2012

Toda la semana se ha hablado de los niños secuestrados por las huestes de los camaradas José, Gabriel y los otros hermanos Quispe Palomino en el VRAE, se ha levantado la voz de las instituciones y del Estado, el presidente Ollanta Humala se ha indignado y ha dicho que se van a “recuperar” a esos niños y el premier Valdés ha conminado a las ONGs de derechos humanos y protección de la infancia a que hagan algo. Sin embargo, los niños secuestrados del VRAE siguen ahí. Con su inocencia interrumpida, con sus war-games totalmente reales, con sus prácticas rutinarias y asfixiantes, cantando canciones como “empuña tu fusil/ que es tu felicidad” para seguir empuñando sus fusiles, sus AKMs, su miseria. Creyendo que ese es el mundo real. Creyendo que esa exclusión será su sino durante toda su vida.

¿Qué debemos hacer? Todos hablan de planes integrales, el asunto es que el VRAE tiene varios de ellos. Desde hace años se han hecho diagnósticos, evaluaciones, y se han propuesto estrategias y metas, pero lo que les falta a todas estas buenas intenciones es algo que el Ministerio de Economía y Finanzas siempre mezquina: presupuesto. Se requiere de real voluntad política para empezar a poner coto a esta miseria de peruanos y peruanas que, debido precisamente a los índices de pobreza de la zona, han sido permeados por el narcotráfico y por el terrorismo. Un niño gana un jornal de 3 soles por cosechar coca. Si una niña de 14 años, matziguenga, es intercambiada por algunos objetos valiosos y dada como “esposa” de cualquier individuo que puede comprar algunas latas de atún, entonces la posibilidad de que estos niños sean enrolados en el Militarizado Partido Comunista del Perú es, para sus padres, la urgencia de salvarles la vida.

Finalmente, los terroristas de esta zona tienen dinero y pagan bien por la comida y los enseres.

Carlos Tapia ha propuesta la creación de una Oficina del Alto Comisionado de Pacificación del VRAE, con cargo de ministro, presupuesto y asiento en el Consejo de Ministros, porque la situación lo requiere y lo exige. No podemos caer en el mismo error de los gobiernos de Fernando Belaunde y Alan García: dejar en manos de los militares la solución de esa zona atestada de narcotraficantes y sus guachimanes, zafando cuerpo cuando se requiere civiles para asumir las decisiones de gobierno. No repitamos la historia ayacuchana. El Ministerio de Inclusión Social tiene que tomar cartas en el asunto, porque solo con la esperanza de una inclusión real estos niños serán salvados. Y nos referimos a los secuestrados por SL pero también a los que trabajan con los cocaleros y a los niños indígenas que mueren de abandono.

El miércoles pasado en el programa Lo Justo, de La Mula TV, entrevisté a Rosa Lía Chauca, educadora de REDINFA, quien ha trabajado con niños soldados desde hace varios años, y una propuesta innovadora que ella sostuvo durante la entrevista era no entender que “rescatarlos” implique sacarlos de la zona sino, por el contrario, asumirlos dentro del mismo VRAE desde diversos programas sociales inclusivos. Para ella “sacarlos” y trasladarlos al INABIF en el Cusco o Ayacucho sería potencialmente más traumático que re-educarlos a partir de programas específicos en la zona. Según informes del antropólogo Adolfo López Córdova, quien ha trabajado desde hace varios años en la zona de Kiteni, la mayoría de la población infantil del VRAE son “rubios”, es decir, niños totalmente desnutridos, con índices que pueden llegar en ciertas zonas al 72%.  Estas cifras deben escandalizarnos. ¿Cuántos años más vamos a seguir denunciando para salvar a estos hijos del terror?

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Victoria impecable

Publicado el 23 April 2012 por admin en Opinión

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Victoria impecable

Por Rocío Silva Santisteban

Publicado en La República, Kolumna Okupa, domingo 22/04/2012

La semana pasada el informe de IDL Repoteros, centro de investigación periodística de una gran seriedad dirigido por uno de los más respetados periodistas de América Latina, Gustavo Gorriti, puso en evidencia no solo la política errática del gobierno en torno al tema del rescate de los rehenes al hacer públicas las conversaciones y negociaciones entre la empresa y las huestes terroristas de “Gabriel”, sino además, la cobardía de algunos oficiales de la policía al dejar abandonados a tres de sus efectivos en plena zona de enfrentamiento y no regresar a recogerlos.

El Informe del IDL, rebotado también en Diario16 y La Mula, titulado “El abandono”, pone en evidencia las maniobras del helicóptero tripulado por el Capitán Jesús Soto, que decidió retirarse de la zona donde se había dejado a los tres soldados ante el fuego de francotiradores. Como sostiene Gorriti, luego de diversas consultas a especialistas, lo ideal hubiera sido que el helicóptero “se eleve, corte el ataque, pida apoyo, ablande y entre de nuevo”. Sin embargo se retiraron para dejar a estos tres jóvenes soldados a su suerte y frente a un enemigo que conoce la zona y sabe perfectamente cómo moverse. El cínico de “Gabriel” además, en sus declaraciones tomadas por los medios, reconoce que debieron matar a los soldados porque se resistieron hasta el final. Es decir, a diferencia de los oficiales que huyeron, la tropa supo morir con dignidad.

Sin embargo, mientras escribo estas líneas, el gobierno sigue buscando a los suboficiales y no acepta la información dada por el terrorista que, por cierto, podría haber mentido para jactarse de su poder. Asimismo la reacción del gobierno ante el reportaje del tal “Gabriel” ha sido la más errónea pues deciden “matar al mensajero”: quejarse de los medios que le dan “tribuna” a un asesino. ¿El periodismo, entonces, para ser patriota no debe informar?

Más bien habría que rescatar las diversas formas como los medios han difundido el reportaje para hacer un análisis del discurso de ese individuo que mezcla con desparpajo una especie de ideología comunista globalizada, ad hoc a las necesidades de los capos de la droga, con un nacionalismo etnocacerista en versión remasterizada. Las roqueteadas apenas son “caca de gaviota” y los suboficiales son unos “cobardes chilenizados”. El Premier Óscar Váldes ha dicho que “siguen teniendo ideología comunista” pero estos “remanentes” llaman a su vez “genocida” a Abimael Guzmán. La pregunta que uno se plantea acá es de qué manera actúan, porque al parecer, como decía en un testimonio de la CVR un tal “Wally”, los terroristas del VRAE, se sienten más “nacos” que “tucos”, y toda esa palabrería maoísta la usan como tapadera.

Pero, bueno, el Premier y el Presidente, no tienen por qué ser analistas discursivos, pero en la medida que son ex militares, ¿cómo es posible que no hayan podido monitorear de manera más efectiva este despliegue policial y militar?, ¿cómo han permitido que este operativo se diera de esta manera tan errática y, por último que se haya comunicado a la prensa información con falsedades y vacíos haciendo cálculos políticos pragmáticos?, ¿cuál es el significado de “victoria impecable” para el gobierno?

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La Madre (mía) del cordero

Publicado el 16 April 2012 por admin en Opinión

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La Madre (mía) del cordero

Por Rocío Silva Santisteban

Publicado en La República, Kolumna Okupa, domingo 15/04/2012

La semana pasada un artículo firmado por Marcos Aquino y Terry Wade, ambos periodistas de Reuters, ha causado un conato de escándalo, y como siempre, los oficiosos del gobierno han salido a dar declaraciones sin informarse como corresponde. El artículo se refiere a una “petición sobre el Caso Madre Mía ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos” aunque en el primer párrafo del mismo se obvia la fecha de presentación de tal petición: hace dos años.

Los ayayeros y los periodistas siempre funcionales a las más mezquinas intenciones, no pudieron aguantar antes de salir a declarar que los “caviares” locales en alianza con los “caviares” de la CIDH se querían tumbar a un presidente exitoso justo en este momento en que se encontraban los mineros encerrados en el socavón, en que los terroristas remanentes de SL en el VRAE han secuestrado a decenas de trabajadores, en que Cajamarca espera bajo movilizaciones los resultados del peritaje internacional y en que Ollanta Humala está a punto de viajar a la Cumbre de las Américas. Como planetas en línea recta, ambos tipos de caviares, locales e interamericanos, utilizando las argucias más pérfidas y maquiavélicas, se ponen de acuerdo para hundir al hombre fuerte de este país soltando a uno de sus demonios. En resumen: una soberana estupidez que no resiste exégesis posible.

Por eso, colegas y congresistas, los artículos en el periódico digital deben leerse completos y no a medias ni en diagonal, si es que luego van a replicarlos o a opinar sobre ellos. Aquino y Wade han investigado y cruzado fuentes, el requisito mínimo para escribir periodismo y no libelos; sin embargo, al no consignar la fecha de la presentación de dicha petición a la CIDH, sino en el cuarto párrafo, lo que han logrado es desubicar al lector desprevenido pues el titular insinúa que dicho pedido es una “noticia”, ergo, una novedad. Lo cual no es cierto. No hay novedad en una acción pública de hace dos años. Por otro lado, los maledicientes émulos de Goebbels, han “obviado” ese detalle y se han lanzado a sostener que se trata de una acción concertada contra el Presidente del Perú. Ese no es un error. Esa es una estrategia para inducir a errores a los lectores mintiendo, con el objetivo final de justificar algo que la DBA, el fujimorismo y todos los violadores de derechos humanos quieren: que el Perú se retire del Sistema Interamericano de Derechos Humanos.

Lamentablemente la DBA, el fujimorismo, los perpetradores y los periodistas genuflexos a todos los anteriores, están consiguiendo que la opinión pública yerre y crea que el Sistema Interamericano de DDHH nos hace daño. Por eso la encuesta de IPSOS APOYO citada en el artículo de Reuters informa que un tercio de encuestados apoyan el retiro de la CIDH. Miente, miente que algo queda, decía el creador de esa maquinaria infernal llamada campos de exterminio. ¿Y si los alemanes se la creyeron, por qué no los peruanos?

Sin embargo, todavía confío en el olfato de los peruanos ante la mendacidad. Por eso creo que debemos analizar por qué ciertos sectores quieren levantar una vez más esta bandera. Todas las razones jurídicas, procesales y de derecho internacional público sobre la petición a la Comisión han sido recogidas y expuestas en pronunciamientos como los del IDL y de la CNDDHH o en declaraciones como las de Ronald Gamarra. Todos aclaran que esta petición es para “que el Estado garantice la búsqueda de los culpables”, entendiendo que nunca se halló a ningún responsable y por lo tanto el asesinato de Natividad y Benigno sigue impune. Lo que pedimos, lo que siempre pedimos, es que se haga justicia. No obstante, muchos quieren utilizar esta “no-novedad” para desprestigiarnos. Personalmente solo quiero aportar con algunas ideas sobre el motivo profundo por el cual estos actores inducen a error al Presidente del Perú, a diversos funcionarios públicos y al pueblo en general.

Razones para salirse del sistema (interamericano)

El capitalismo extractivista ya no requiere de la democracia, al contrario, la democracia como espacio de debate y ampliación de derechos no es funcional sino un obstáculo, y por eso las megacorporaciones exigen a los Estados que sean cada vez más autoritarios. Por eso mismo cada vez hay más dificultades para sindicalizarse. Hoy los grandes medios de comunicación, como los del Grupo El Comercio o Epensa, son espacios donde el lobby de las industrias extractivas cumple el papel de difundir en la opinión pública la idea que quien propone otro tipo de desarrollo y un manejo responsable del medio ambiente es “radical, extremista y antisistema”. Llamarnos terroristas sería un poco exagerado, pero lo han hecho. Las empresas mineras incluso han querido demonizar a los líderes de estos nuevos movimientos sociales y lo peor de todo es que han tenido éxito. Por supuesto, no lo hubieran podido tener si no fuera con la ayuda de los funcionarios del Estado que han criminalizado a centenas de líderes, o incluso solo de marchantes, empapelándolos con denuncias policiales o fiscales. En Cajamarca se ha llegado a denunciar a un ingeniero de la universidad por dar una opinión técnica sobre recursos hídricos.

No se trata de una situación aislada del Perú, lo mismo sucede en Colombia que tiene miles de dirigentes presos y hasta desaparecidos, o en Brasil con ambientalistas asesinados a tiros. En nuestro país líderes como Marco Arana en Cajamarca o Rosa Amaro en La Oroya, y por motivos bien diferentes, son reglados, perseguidos, amenazados y chuponeados. El capitalismo extractivista espera y desea que solo un modelo de desarrollo se imponga: el primario exportador, cuyo aporte al PBI del año pasado ha sido el 11%, esto es, lo mismo que aporta la gastronomía en nuestro país.

Hoy el rol del Sistema Interamericano de Derechos Humanos está girando a la protección de estos defensores del ambiente, así como de grupos vulnerables como las comunidades indígenas, y de otros liderazgos provenientes de los nuevos movimientos sociales que reclaman con justicia la ampliación de derechos. La ampliación de derechos, a diferencia de la “inclusión social”, es peligrosa para el nuevo capitalismo corporativo.

Por eso apostar por el tema de la inclusión social es bailar al compás de las empresas y sus propuestas de “responsabilidad social”. No implica ampliación de derechos sino “acceso de aquellas personas que no están incluidas en los derechos ya existentes” siempre y cuando sea “dentro de los marcos” que les convienen. Por eso mismo defender los derechos humanos hoy, como ayer durante las diversas violencias políticas de nuestros países (recuérdese a Pinochet y los Chicago boys) es apostar por contravenir la lógica de los mega-capitalistas, sean estos canadienses o chinos. El SIDH es un garante de los movimientos sociales y eso no les conviene ni a las empresas ni a los Estados que encubren a los malos empresarios como ayer a los perpetradores de delitos de lesa humanidad. Así de simple.

Mientras escribo estas líneas me encuentro en el foro de actores sociales de la Cumbre de las Américas, adonde asistirá el presidente Evo Morales y Hillary Clinton, como los superinvitados y apenas algunos minutos para la clausura. Al foro de empresarios –adonde llegan desde Carlos Slim hasta los ejecutivos de Ripley– van 15 de los 33 presidentes, incluyendo por supuesto a Barack Obama y Dilma Rousseff que presentarán conferencias. Esa es la diferencia.

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Fujimori nunca más

Publicado el 09 April 2012 por admin en Opinión, blog

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Fujimori nunca más

Por Rocío Silva Santisteban

Publicado en La República, Kolumna Okupa, domingo 08 de abril de 2012.

El 5 de abril de 1992 fue una vergüenza para nuestra sociedad que lo aprobó en un porcentaje altísimo porque pedía a gritos mano dura. Y tuvimos esa mano dura, solo que también fue una mano larga: esa fecha inicia la consolidación del latrocinio sistemático del Estado con cuentas en Islas Caimán u otros paraísos fiscales que aún no son repatriadas; de la delincuencia en las más altas esferas de las Fuerzas Armadas; de la genuflexión de los generales y los coroneles ante Vladimiro Montesinos; de la venta al peso de las conciencias de los dueños de los medios de comunicación y sus lacayos, los periodistas que se agacharon no por un plato de lentejas, sino por su camioneta 4×4; de la imbecilización del pueblo a través de una televisión bruta y funcional al autoritarismo del autócrata. Habría que recordar con arcadas esta desmesura inmoral. Sin embargo, algunos pretenden justificarla y encima la aprueban. ¡Deberíamos arrancharnos, más bien, la piel de vergüenza por ese porcentaje que sigue pensando en un caudillo como libertador y salvador!

A partir del 5 de abril, e incluso mucho antes, se consolidó la organización de todo un sistema desde el Estado para matar gente sospechosa de terrorismo, y no sospechosa. Si bien es cierto que los presidentes anteriores, Belaunde y García, se lavaron las manos y dejaron en las de los militares la represión del terrorismo en Ayacucho y Huancavelica permitiendo que se masacrara a mucha gente y se violara sexualmente a muchas mujeres, Fujimori consolidó todo esto, con la presencia de Nicolás de Bari Hermoza, hoy en la cárcel, como presidente del Comando Conjunto. A su vez, Fujimori no tuvo la dignidad de reorganizar el tejido social, todo lo contrario, lo cooptó a través de un asistencialismo denigrante que no consideró jamás el tema de la inclusión sino solo el de la conmiseración, y mantuvo una televisión que además logró difundir en la opinión pública la invención del tele-pobre, es decir, de ese pobre sin ética y amoral que además era funcional a ese mismo asistencialismo negando cualquier actitud crítica. Fujimori desbarató lo poco que quedaba del movimiento popular, y como bien ha sostenido Víctor Vich, logró perfeccionar el capitalismo insensible camuflándolo como emprendedurismo. El “chorreo” y el “perro del hortelano” son sus hijos bastardos.

El 5 de abril fue inmoral a todo nivel, fue el principio de la cochinada, y justificarlo, en retroceso, es ser verdaderamente necio o ignorante o querer taparse los ojos. O tener el cinismo de Keiko Fujimori –qué le queda a la hija “loser” del autócrata– para decir que “después de esa medida excepcional, se creó un Estado moderno con crecimiento, estabilidad y paz”. ¿Entonces por qué tu papá está en la cárcel?, ¿acaso van a alegar, como Abimael Guzmán, que todo esto no es sino revanchismo político? El pueblo se amodorra, pero no se duerme, señores y señora.

La democracia es difícil, es tensa, hay que pelearla, gasta y desgasta, da cólera; pero es la forma de actuar con dignidad. Lo más fácil es pedirle a un caudillo que venga a solucionar nuestros problemas y darle todo el poder lamiéndole los zapatos. Yo no me agacho, menos para amarrarle los cordones de las botas a nadie. ¿O ya olvidamos esa estrofa del himno nacional que reclama levantar la humillada cerviz?

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No nos acostumbremos a los muertos

Publicado el 02 April 2012 por admin en Opinión, blog

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No nos acostumbremos a los muertos

Por Rocío Silva Santisteban

Publicado en La República, Kolumna Okupa, 01 de abril 2012.

No es una historia nueva. Tiene siglos. La defensa de derechos ha sido incomprendida y otras tantas reprimida, pero, si no fuera por todos aquellos caídos, las mujeres no podríamos ejercer nuestros derechos civiles y los mineros trabajarían 20 horas diarias, no habría posibilidad de salud  pública o de escuelas gratuitas. Parafraseando a un famoso cantante podríamos decir que son muchos, millones, los muertos de nuestra (precaria) felicidad. En unos 150 años, los jóvenes cajamarquinos o piuranos o madredinos tendrán que recordar a los caídos por evitar la destrucción de árboles o lagunas o la construcción de hidroeléctricas que no hayan inundado miles de hectáreas, aunque al mismo tiempo se preguntarán si no pudieron evitarse todas esas muertes. Y hoy por hoy no podemos sino avergonzarnos de que la cifra de los muertos por uso excesivo de la fuerza durante la represión en conflictos sociales sea de 196 personas en los últimos cinco años y de que, en efecto, todas hubieran podido evitarse.

La Defensoría del Pueblo ha publicado un documento que recomienda el uso de otro tipo de armamento para enfrentar los posibles desmanes durante los momentos más tensos de los conflictos sociales, precisamente debido a las 196 bajas que debemos lamentar desde hace cinco años hasta hoy. Con una policía entrenada, con armamento no letal, con posibilidades múltiples de disuadir sin represiones sangrientas, se puede avanzar. Por supuesto que, por el otro lado, se debe exigir a los líderes de los movimientos sociales que no sean irresponsables y que asuman un liderazgo serio y consecuente; muchas veces azuzar a la población es totalmente fatal ante circunstancias en las cuales cualquier mínima provocación permite el descontrol. A su vez, el Estado debe imponer autoridad y no exponerse al autoritarismo más gratuito. Se cree que demostrando mayor potencia de fuerzas se podrá detener a la población cuando, en el paroxismo del conflicto, eso no hace sino más que instigar a dar la contra.

En un video producido por la Defensoría del Pueblo y que acompaña el documento mencionado, Javier Torres, de SER y una de las personas que saben más de conflictos, sostiene enfáticamente que los conflictos son consustanciales a la sociedad y por lo tanto se debe aprender a vivir con ellos. Son los conflictos de intereses contrapuestos los que, precisamente, hacen avanzar a la democracia. Las protestas sociales por eso están totalmente permitidas y son un derecho de la población en general y es por eso que los niños, desde el nido, aprenden a salir con sus carteles por las calles, porque manifestarse es una de las grandes posibilidades de ejercer ciudadanía.

Pero el Estado debe saber prevenir y creo que en eso este gobierno también está fallando. En Washington el ministro de Justicia nos dijo, en una audiencia de la CIDH, que este gobierno no criminaliza la protesta. Pero a su vez recordó que el “primer muerto de Ollanta Humala” fue por evitar la construcción de un penal en Ica. El diálogo no puede llegar después de los muertos; acostumbrarnos a eso nos coloca más allá de la vergüenza moral. Y espero –sí, aún tengo esperanzas– que el presidente Humala no siga la infamante tesis del perro del hortelano y sepa hablar antes de reprimir. El Estado ya no puede seguir ausente.

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Memorias de Pomatambo

Publicado el 30 March 2012 por admin en Opinión

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Memorias de Pomatambo

Tomado de idl-reporteros.pe

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Artículo de Gustavo Gorriti en su columna Las Palabras de Caretas Nº 2130 del 20 de mayo.

Ilustración de Carlos Castellanos.

Me han llamado como testigo en el juicio de una matanza que sucedió hace 24 años en Ayacucho. Hay cosas de ayer que se olvidan pronto y hay otras que se recuerda hasta la muerte, hasta con los detalles de voz, y sobre todo de luz, como la de aquella clara mañana andina en la sierra de Vilcashuamán.

Eran los meses finales del violento año de 1986. El 14 de octubre, el ex-comandante general de la Marina, el vicealmirante AP (r) Gerónimo Cafferatta sufrió un atentado en la esquina de mariscal Castilla con República de Panamá. Murió luego de una agonía de doce días, en Estados Unidos, a donde fue llevado en el esfuerzo por salvarlo. Fue el oficial de más alto rango de las Fuerzas Armadas en caer víctima de un atentado hasta entonces.

En la conmoción que siguió al atentado de Cafferatta, la inseguridad impuso sus reflejos a la razón. Tanto el entonces presidente de la Corte Suprema, como el fiscal de la Nación, declararon su disposición a ceder el fuero de juzgamiento de los senderistas a los tribunales militares. Claro que hubo temples parejos que pusieron las cosas en su sitio. Años antes de su destino trágico, el entonces presidente de la Asociación Nacional de Magistrados, Carlos Giusti, dijo que: “Un juez que tiene temor no es juez (…) administramos justicia por delegación popular, y esa facultad es irrenunciable e indelegable”.

En medio de decenas de muertes brutales en esos días, un comunicado del Comando Conjunto –el 075, del 24 de octubre– sugería una hazaña militar con ecos futbolísticos. Afirmaba que patrullas del ejército habían dado muerte a 13 senderistas en enfrentamientos durante los días 23 y 24. Entre los muertos figuraba un dirigente senderista cuyo seudónimo: “Caszelli” aludía a un futbolista chileno entonces famoso. Se trataba del ayacuchano Claudio Bellido Huaytalla. El comunicado afirmaba además que se había incautado armamento, munición y explosivos.

Poco tiempo después, tres periodistas viajamos a Ayacucho. Dos éramos de CARETAS: Óscar Medrano y yo; y el tercero era Nick Asheshov, el magistral editor y corresponsal británico con quien ya habíamos salido algunas veces, al Huallaga y a Ayacucho. Aparte de su gran experiencia, Asheshov tenía un sentido del humor que se hacía particularmente seco y eficaz en momentos de tensión o peligro.

Asheshov había entrevistado poco antes en Inglaterra a Robert Thompson, entonces el más reputado especialista en contrainsurgencia en el mundo. En lo esencial, su mensaje era claro: un gobierno debe utilizar la ventaja de serlo; por eso, entre otras cosas, nada justifica violar la ley, por grave que haya sido la provocación. Uno de los objetivos del viaje que hicimos con Asheshov fue comparar las prescripciones de Thompson con la realidad en Ayacucho. Otro era visitar Pomatambo y Parcco en Vilcashuamán y averiguar si lo que pasó esa noche en la que murió “Caszelli” correspondía a lo que indicó el comunicado del Comando Conjunto. Varias personas relacionadas con Vilcashuamán sostenían que ahí se había producido un sangriento exceso.

LA cobertura periodística en Ayacucho era entonces muy difícil, y no solo por el peligro. Por más que cueste creerlo ahora, los periodistas estábamos prohibidos de salir del casco urbano de Ayacucho sin autorización del comando político-militar. Otras profesiones u oficios podían salir –a su riesgo, por supuesto–, pero los periodistas no.

A pesar que desde Lima intentamos obtener colaboración de la entonces llamada Dirección de Asuntos Sicosociales (Diras) del Ejército, el hecho es que en Ayacucho prontamente chocamos con el jefe militar, un obtuso general llamado Juan Gil Jara.

Decidimos entonces arriesgar el viaje a Vilcashuamán, ocultando nuestra identificación de periodistas. Viajamos en el trajinado pero impertérrito Volkswagen del corresponsal que teníamos entonces en Ayacucho, Hugo Ned Alarcón, quien decidió, en medio de autorreproches, acompañarnos.

Viajamos por la carretera desolada y sorteamos dos controles con nuestras libretas electorales y el carné de extranjería de Asheshov. Cruzamos el río Vischongo, cuyo puente había sido dinamitado y llegamos ya de noche a Vilcashuamán. La valerosa gente de la ONG Cesca nos acogió, pero era evidente que estaban muy tensos y preocupados. Cuando les dijimos que pensábamos ir a Pomatambo, nos aconsejaron que no lo hiciéramos, pues el peligro de muerte era muy grande.

Dormimos en la posta médica, al lado de visibles signos de reciente actividad curativa. Ahí tomamos la decisión de salir antes que amaneciera hacia Pomatambo, hacer el reportaje lo más rápido posible y retornar luego a Vilcashuamán.

El sol salió cuando pasamos por la divisoria de Accomarca y un recuerdo de carretera, una huella más bien, nos llevó a Pomatambo antes de las siete. Poco después, la gente del pueblo, muchos enlutados, nos contó, entre relato y llanto, lo que había pasado.

Nadie nos esperaba, y no tuvieron tiempo de preparar ni ensayar nada. El dolor era auténtico, profundo, desgarrador. La patrulla militar que irrumpió en el pueblo, nos dijeron, arrestó a varias autoridades en el local donde preparaban chicha para la fiesta comunal.

Sacaron a seis del local y a otro cerca de la plaza. Los tuvieron tendidos casi hasta la media noche. Entonces se los llevaron y nadie los volvió a ver vivos. Los encontraron, como dijo María Luz Castillo, hija de Diodoro Castillo, una de las víctimas, “chicharronados, troncos nomás, sin manos, sin nada”, antes de romper en sollozos.

Una o dos semanas antes, Irene Ramírez había pasado por el pueblo, a lomo de bestia, callada y sin mirar a nadie. Había viajado desde Lima a buscar a sus padres, en Parcco. Ellos, Donato e Hilda, tenían 82 años. También buscó a su hermano Reynaldo y sus sobrinos Eugenia y Mario, de 10 y 6 años. Ahí supo que habían matado a todos en la mañana que trajeron a los presos de Pomatambo y que luego los habían quemado.

Antes de media mañana, la propia gente de Pomatambo nos pidió que nos fuéramos porque el peligro estaba aumentando. Regresamos a Vilcashuamán, y ahí una patrulla nos interceptó y condujo arrestados al cuartel del Ejército.

MIENTRAS esperábamos la llegada de un nuevo oficial, que iba a tomar el mando del cuartel, pudimos ver que la disciplina y la organización de los soldados era notoriamente deficiente. Poco después llegó el nuevo comandante de la guarnición, sin galones y con un sombrero de paja. Era un oficial fuerte y enérgico. Se presentó como “Ronsoco” y trató de hacer llevadera nuestra detención. Tenía mucha experiencia en la sierra, y se consideraba mucho más promotor que represor. Posiblemente lo habían enviado para reorganizar una guarnición mal manejada y, todo indicaba, con sangre inocente en las manos.

Poco después, bajó un helicóptero y un comandante escoltado por dos soldados “linces”, y que se hacía llamar “Pato”, llegó para llevarnos, de grado o fuerza, a Huamanga. A Hugo Ned lo mandaron por tierra. En Huamanga nos llevaron detenidos a la Policía. Ahí nos soltaron y nos pidieron que regresáramos el día siguiente a Lima. ¿Cómo no hacerlo, si había que cerrar la revista?

Tuvimos mucha suerte de que no se percataran que ya habíamos hecho el reportaje y que por eso no intentaran registrarnos para encontrar los rollos fotográficos.

Publicamos la información con gran despliegue. Poco después, por primera vez desde el inicio de la guerra interna, el Comando Conjunto emitió el comunicado #87, en el que reconoció implícitamente los asesinatos y responsabilizó a dos jefes de patrulla. El Congreso también decidió investigar, pero no llegó a nada.

¿Qué llevó a dos jóvenes tenientes a ordenar el asesinato de niños, de octogenarios y de autoridades indefensas? ¿Por qué otros oficiales, en cambio, dejaron una huella de gratitud en los lugares por donde pasaron?

La próxima semana les relataré algunas historias que ayudarán a explicarlo.

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Las reparaciones de las víctimas de la guerra

Por Francisco Chamberlain, s.j.

Tomado de casariccisj.blogspot.com

En artículos anteriores he tocado el tema de las reparaciones. Sin embargo, es necesario, una obligación moral, volver sobre este mismo tema. La semana pasada el coordinador de CORAVIP-Ayacucho, Percy Huauya Bautista, hizo una llamada a las autoridades de la Región de Ayacucho (el Presidente de la Región, alcaldes provinciales y distritales) de sumarse con cartas apoyando la derogatoria o modificación sustantiva del Decreto Supremo No. 051 del PCM del año pasado, firmado por el entonces presidente, Alan García. Dicho decreto supremo sigue vigente. Este decreto supremo cerraba el registro de víctimas y puso topes de dinero absurdos a los reclamos. El Presidente Humala hasta ahora no lo ha tocado.

Además, Huauya Bautista anuncia una marcha a Lima para el 17 de abril de las víctimas de la guerra a nivel nacional.

Si bien el plazo para entregar las cartas es un plazo de tiempo muy apretado -el 15 de marzo-, la justa causa de las miles de víctimas de la guerra, debidamente inscritas en el registro que el mismo gobierno nacional ha promovido, sigue siendo desatendida por el gobierno y la nación. Decir que esto es un escándalo es decir en verdad muy poco. La demora en atender los reclamos de las víctimas, cuya inmensa mayoría son mujeres y hombres del campo, es simplemente horrorosa y que clama al cielo.

¿Por qué tanta demora? ¿Por qué tanta desidia en atender a estos justos reclamos? Algunos dicen que el problema radica en el Ministerio de Economía y Finanzas, que no hay plata para atender a tantas personas y sus reclamos. En vez de mirar la atención a las víctimas como un gasto del estado -la mentalidad que el D.S. 051 del año pasado evidentemente expresa-, el gobierno y todos nosotros debemos mirarla como una inversión en el futuro del país, una inversión que, al menos en algo, sana las heridas y promueve la inclusión de tanta gente secularmente marginada y menospreciada como verdaderos miembros plenos de la comunidad nacional. La reparación de las víctimas de la guerra no garantiza la inclusión, pero es un paso imprescindible para forjar una comunidad nacional en la que todos tengan el derecho de ser y de considerarse como ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho. La demora de las reparaciones no hace más que reeditar la historia de separación y desprecio que han sufrido millones de peruanos y peruanas.

El texto de Percy Huauya Bautista toca otros temas. Me llamó la atención la demanda de continuar el trabajo de los forenses. El año pasado la Defensoría del Pueblo afirmaba ante una comisión del Congreso que se estimaba el número de desaparecidos -los muertos y enterrados en fosas comunes- alcanza la espeluznante cifra de 15,000, de los cuales sólo se han recuperado los restos de unos 600. Evidentemente este trabajo de recuperación tiene un costo, pero no es sin más un gasto, sino una inversión en nuestro futuro como nación.

El texto de Percy Huauya Bautista es un texto de una asociación civil, el CORAVIP-Ayacucho. Pero es mucho más que un reclamo de un grupo o sector de las víctimas. Es mucho más que un reclamo de las otras asociaciones de las víctimas como nuestro ANFASEP. Ha de ser un reclamo de toda la sociedad peruana, para hacer que nuestro Perú sea algo más humano, más libre de la lastre de discriminación que tanto ha marcado nuestra historia patria.

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Rocío Silva Santisteban: A mí que no me incluyan

Publicado en La República, Kolumna Okupa, domingo 11/03/2012

Yo te incluyo, tú me incluyes, ¿nosotros nos incluimos? O en realidad, ¿ustedes nos incluyen a nosotros? O tal vez, nosotros los incluimos a ustedes como que les hacemos el favor, ¿no? “Por favor, inclúyeme a mí también”. “¿Me permites que te incluya?”. El verbo incluir parece tan democrático y tan políticamente correcto que casi ha devenido en imposible de debatir. Sin embargo, a pesar de que a lo lejos pueda brillar cual oro reluciente, cuando uno se acerca se da cuenta de que el dicho también es pertinente para esta percepción, y no es oro, para nada, aunque brille como si lo fuera.

¿Qué es inclusión? De arranque podríamos decir que es lo contrario a exclusión. Incluir implica agregar a otra persona. Sumarla. Adicionarla. El diccionario de la RAE en su primera definición sostiene que se trataría de “poner algo dentro de otra cosa o dentro de sus límites”. Pero lo más interesante es lo siguiente, la segunda acepción: “Contener a otra, o llevarla implícita”. Entonces, en la medida que incluimos algo en otro, este segundo “lo llevo implícito”. Incluimos a los indígenas en la reglamentación de la Ley de Consulta, entonces este proceso “los lleva implícitos”, hasta que de pronto, por algunas razones que no se llegan a entender del todo de parte de los operadores burocráticos, los indígenas se “auto-excluyen”. “No se quisieron incluir, pues” sería el razonamiento. Pero este razonamiento es falso.

Pero regresemos al término “inclusión social”. Pensemos en una imagen gráfica. Si para ser más justos y equitativos en términos de “gobernanza, ciudadanía y democracia” tenemos que incluir a 1) mujeres 2) indígenas 3) homosexuales y personas LGTB 4) personas con discapacidad 5) tercera edad 6) niños y niñas 7)extremadamente pobres. Me pregunto: ¿quién es el que está adentro? Es decir, ¿quién es aquel al que NO se necesita incluir porque está incluido DESDE SIEMPRE? Pues precisamente todo lo contrario a los ítems del 1 al 7, es decir, el hombre, blanco, heterosexual, sin discapacidad alguna, de mediana edad y de ingresos medios/altos. Las leyes de nuestro país se han hecho para estos sujetos.

A pesar de que en el portal del MINIS se sostiene que inclusión social es “la situación que asegura que todos los ciudadanos sin excepción puedan ejercer sus derechos, aprovechar sus habilidades y tomar ventaja de las oportunidades que encuentran en su medio” la verdadera democracia no implica solamente tomar ventajas o aprovechar habilidades sino, básicamente, pensar en que el sujeto del derecho es múltiple y diverso. No puede existir un solo paradigma basado en la tradición eurocentrada para definir a los sujetos de derechos. Por eso mismo, como mujer, podría decir que “a mí no me incluyas” porque yo quiero ser también el paradigma.

El concepto de “inclusión” tiene un toque misericordioso. Un toque a caridad y fe en la posibilidad de que un excluido y ninguneado desde siempre pueda ser percibido por el Estado como un ciudadano “también”. Creo que debemos dar un giro radical a esta percepción y proponer un sujeto múltiple, pluricultural y diverso como eje de las dimensiones que pretende alcanzar el concepto de ciudadanía.

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La República: El lugar de los DDHH

Publicado el 06 March 2012 por admin en Opinión

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La República: El lugar de los DDHH

Editorial de La República

En momentos en que oficialismo y oposición se confunden en sus críticas a la CIDH, nos toca ubicarnos a contracorriente.

Conviene, antes que nada, recordar que los derechos humanos no tienen dueño: no son del oficialismo ni de la oposición, como no son de la derecha ni de la izquierda. Son de la sociedad en su conjunto porque actúan para el perfeccionamiento y la superación de la condición humana. En nuestro país durante demasiado tiempo se ha atacado a los organismos defensores de los DDHH mediante la falacia de que solo defienden los de los terroristas, lo cual es falso, pues también han defendido los de los agentes del Estado que cumplieron limpiamente con su deber.

Esta acusación injusta de haber desnaturalizado sus luchas hizo que estos organismos, hostilizados por sectores poderosos y con capacidad mediática, se acantonaran en sus territorios, pues la realidad ha demostrado que cuando se participa en las actividades de promoción y defensa de los DDHH se está haciendo política, pero política en el sentido más amplio y noble del término, no en su restringido sentido partidario. Esa política tiene un ámbito específico de reglas de juego que es distinto, con otras lógicas y objetivos.

A menudo desde la izquierda se plantea, a su vez, que un organismo de DDHH es la antítesis del Estado y por eso tiene que oponerse a todos los gobiernos. Hay una razón para esto, y es que por lo general son los Estados los que cometen las violaciones a los DDHH, pero ello no significa que sean los únicos, según supo demostrar la CVR en nuestro país cuando calificó al terrorismo como el principal violador de los DDHH durante el periodo de violencia.

Por lo demás, una de las metas de la lucha por los DDHH es la democratización del Estado, lo que ocurre cuando quienes lo dirigen y administran internalizan las reglas del derecho humanitario y las defienden, en lugar de violarlas. Cuando esto último ocurre, somos todos los que salimos perjudicados, porque se está disminuyendo la condición humana que compartimos. Por eso, lo que se haga a favor de los DDHH beneficia a la sociedad en su conjunto. Es un bien social abarcativo. No protege solo al que lo aplica, protege también al diferente, al otro y hasta a quienes no creen en ellos.

Ese sistema interamericano de DDHH, tan criticado, ha sido en múltiples ocasiones –Luis Pásara lo recordaba anteayer– el único amparo de muchos peruanos que, víctimas de abusos graves, pudieron encontrar, gracias a sus organismos, la justicia que en su país se les negaba.

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Las falacias sobre la CIDH

Publicado el 27 February 2012 por admin en Opinión, blog

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Las falacias sobre la CIDH

Por Rocío Silva Santisteban

Publicado en La República, Kolumna Okupa, Domingo 26/02/2012

Desde mediados de diciembre la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos han sido dos actores internacionales vilipendiados por casi todas nuestras autoridades, por periodistas poco informados y políticos oportunistas y por una gran cantidad de personas interesadas en el tema básicamente por indignación ante la posibilidad de un juicio a los comandos de Chavín de Huántar. Lamentablemente circula demasiada información errónea sobre los procesos ante el Sistema Interamericano y aquí quisiera plantear algunas aclaraciones de data dura, no de apreciaciones. Información, señores, no adjetivos.

En primer lugar se dice que ante la Corte Interamericana el Estado peruano perdió todos los casos. Veamos: de los 26 casos que se han visto en la Corte, el Estado peruano ganó uno en excepciones primarias: el caso Cayara en 1993. Además en otro de los casos, Abril Alosilla, la Corte falló a favor de la víctima pero en los términos que se había pronunciado el propio Estado, así que podríamos señalar que se trató de una victoria del Estado. Por cierto, los otros Estados de América tampoco han ganado los casos. De las 200 sentencias que ha producido la Corte, solo cuatro han sido favorables a los Estados: se trata de casos de México, Argentina, Brasil y… Perú, precisamente el mencionado caso Cayara. Eso implica que en realidad Perú sí ha tenido, de parte de la Corte, una posición favorable solo comparable a otros tres países en todo el continente. Colombia nunca ha ganado un caso ante la Corte.

Por estas cifras algunos abogados alegan que la Corte tiene una clara posición pro-víctima. Esto tampoco es cierto y quienes han litigado de parte del Estado peruano podrán refrendarlo porque para llegar a la Corte los casos tienen que pasar años de revisiones en la Comisión Interamericana. Y aquí tenemos unos datos que van a cambiar la manera de pensar de algunos: alrededor del 90% de peticiones presentadas contra el Estado peruano son desestimadas in limine, es decir, antes de empezar cualquier proceso. De un universo de más de 1.500 peticiones recibidas todos los años ante la CIDH, los 26 casos de Perú no representan ni el 1% de las miles de peticiones presentadas en su conjunto por todos los Estados ante los diferentes órganos del SIDH, la mayoría absoluta desestimadas por la Comisión preliminarmente. Estos datos son públicos y pueden ser consultados en la página web de la CIDH.

Muy por el contrario de lo que se dice y se malinforma, el Perú es el Estado con la mayor cantidad de informes de inadmisibilidad que ha dictado la Comisión Interamericana. ¿Qué quiere decir esto? Que de los cientos de demandas ante la Comisión interpuestas por abogados laboralistas o abogados defensores de derechos humanos, en el caso peruano, la Comisión ha declarado inadmisibles a un porcentaje muy alto y simplemente las ha  archivado. Por ejemplo, entre  el 2005 y el 2008, la Comisión declaró admisibles 14 casos e inadmisibles 26,  es decir, ¡¡no admitió 74% de todos los casos presentados!!

Como señalé en un inicio: esta es data dura. Verificable. Entonces, sería importante que antes de opinar contra el sistema interamericano analicemos la información. Digo nomás…

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La voz de un jesuita: ¿Cómo afrontar el problema más grande que tiene Ayacucho?

¿CÓMO AFRONTAR EL PROBLEMA MÁS GRANDE QUE TIENE AYACUCHO?
(LA VOZ DE UN JESUITA)

Por Francisco Chamberlain, sj.

(NOTA: Este artículo aparece en el blog del Hogar del los Jesuita en Ayacucho: Casa Matteo Ricce  http://casariccisj.blogspot.com . También ha sido reproducido en http://www.genocidioayacucho.blogspot.com)

El problema más grande que tenemos en Ayacucho es con frecuencia el problema del que no hablamos, o peor, del problema que no queremos hablar. Según el estudio de la CVR, de todos los muertos en la guerra interna más de 40% son del Departamento de Ayacucho. Somos el lugar en el país que ha sufrido una inmensa cantidad de no sólo de muertes, sino también de familias dejadas en el más completo desamparo y abandono durante años, un abandono que continua hasta hoy. ¡Unacantidad mayor de muertos y víctimas mayor que cualquier otro departamento en el país! Se trata de miles y miles de personas en nuestro Ayacucho que ni saben dónde acudir para la necesaria información sobre sus casos, sin hablar de la resolución de los mismos. En verdad existe entre nosotros un escándalo de desatención que, por desgracia, sigue siendo un escándalo oculto para la mayoría de la gente.

Se abrió en Ayacucho hace dos años una oficina para el registro oficial de las víctimas de la guerra. Este registro de alcance nacional nació de la demanda de distintas organizaciones de la sociedad civil, demandas que por fin aceptó el gobierno central. Sin embargo, el gobierno central otorgó una penuria de recursos totalmente insuficientes para este esfuerzo. De todos modos, en pésimas condiciones, se formó equipos en distintas partes del país para registrar a las víctimas de la guerra con la idea de que, siendo válidamente registradas, las familias víctimas podrían ser, así, aptas para una compensación. Dicha compensación no podría nunca remediar lo que habían perdido, pero al menos sería un reconocimiento de parte de la nación de que estas personas víctimas sí existen, que son peruanos y peruanas que han sufrido inmensamente y que el estado en algo quiere y debe compensar.

La penuria de recursos otorgados por el gobierno central para este enorme esfuerzo de registro era otro escándalo. Aquí en Ayacucho, el equipo  del registro, liderado por Maricela Quispe, ni tenía los recursos necesarios para alquilar una pequeña oficina. Porque sin una oficina para recibir y acoger a las personas víctimas; el registro simplemente no podría funcionar.

Maricela me habló y así pusimos a su disposición a unos cuartos en el primer piso de la Casa Matteo Ricci (Jr. M.P. de Bellido 467, int. 4, a una cuadra de la Plaza de Armas yapenas media cuadra de Jr. Asamblea). Allí la oficina de registro funcionó durante meses, y funcionó muy bien, gracias a la dedicación admirable del equipo de Maricela Quispe. Por tanto, muchas de las familias ya conocen el lugar de la Casa Ricci.

El registro oficial ya ha dejado de funcionar debido al abominable decreto supremo firmado por García en junio de 2011, que cerró el registro a fines del año pasado, y que Humala no ha derogado todavía. De todos modos, las familias afectadas por la violencia buscan una oficina, para recoger los certificados de haber sido registradas por el equipo de Marcela anteriormente, pero que todavía no se han recogido o para saber cómo va su trámite, en qué momento está. Se trata de un asunto de una básica humana compresión de la angustia de tantas familias durante años y años.

La Municipalidad Provincial de Huamanga ha tratado este reclamo de abrir una oficina, pero no ha llegado a una determinación al respecto. No sé cuál es el obstáculo que tiene la municipalidad, pero no creo que venga del alcalde, el Sr. Amílcar Huancahari, que estuvo presente y activo en la inauguración de la Cruz de la Hoyada el año pasado, el lugar de tantas muertes sin el más mínimo proceso judicial.  Si el problema para la municipalidad es encontrar un sitio para la oficina, la Casa Ricci está dispuesta a ofrecer durante el día, mañana ytarde, un cuarto para que esta oficina pueda funcionar.

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¿Cómo difundir el Informe Final?

Publicado el 30 January 2012 por admin en Opinión

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¿Cómo difundir el Informe Final?

Por Rocío Silva Santisteban

Publicado en La República, Kolumna Okupa, 29/01/2012

Está totalmente fuera de discusión la validez del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación como un acercamiento serio, meticuloso y honesto a lo que sucedió durante los años 80 y 90 en nuestro país. Lo que voy a plantear en este (corto) espacio son las posibilidades específicas de difundirlo:

1. Impulsar en las universidades que se dicten cursos sobre memoria y de alguna manera propiciar discusiones interdisciplinarias en las áreas de estudios generales.

2. Promover cursos que usen algunos de los 16 mil testimonios recogidos durante el proceso de la CVR para poder llegar a tener una visión menos estadística y más humana del proceso, en cursos de Lengua y Redacción, como parte de entender que lo literario en América Latina tiene un sustrato oral muy fuerte y ancestral.

3. Hacer concursos de tesis universitarias, tanto de licenciatura como de maestría y doctorado, que pueda plantear diversos aspectos sobre el Informe de la CVR. Conozco a varios y varias estudiantes holandeses, españoles, estadounidenses o alemanes que están actualmente abocados en sus tesis de grado a varios aspectos del Informe Final; en cambio, los peruanos son pocos (pero son… como diría Vallejo).

4. Editar y difundir algunos de estos testimonios en libros cuidados, ilustrados y con explicaciones sobre el proceso completo, para poder ser usados en colegios, universidades, institutos pedagógicos y talleres diversos.

5. La idea es que la difusión de los testimonios no se centre en análisis sociológicos sino en historias de vida, en testimonios palpitantes, editados por una mano que manteniendo los giros característicos de un castellano filtrado de otras lenguas, o en todo caso las traducciones de testimonios en otras lenguas, permita dar una fluidez al texto para ser leído de manera corrida y con fruición.

6. Permitir que el Informe Final sea recreado desde diversas experiencias artísticas. De hecho, Alonso Cueto, Santiago Roncagliolo, Óscar Colchado y un largo etcétera bastante fructífero de narradores peruanos, criollos y andinos y de todos los matices han tocado el tema de la violencia desde diversas fuentes testimoniales, periodísticas e históricas, y varios de ellos tomando como fuente el propio Informe Final. Y varios han ganado premios internacionales con estas propuestas.

7. Asimismo difundir, como han hecho varias instituciones como Ser o Comisedh, concursos de dibujos, cantos, cómics, poesía, narraciones que estén inspirados en el Informe Final o en todo caso en historias que se derivan de la violencia que sufrimos durante esos años nefastos.

8. Promover entre los jóvenes videastas y cineastas concursos de guiones que tengan como objetivo primordial el uso de los testimonios de la CVR o que a su vez puedan recoger testimonios de aquellas personas que no han podido darlos en su momento y que aún tienen la necesidad imperiosa de contar sus historias. La teta asustada está inspirada en una historia terrible de esta época.

Estas son solo algunas ideas que hemos venido pensando para difundir el IF de la CVR de la mejor manera, al margen de los medios de comunicación tantas veces refractarios a tocar el complejo tema del conflicto armado interno (terrorismo por un lado y represión brutal del otro), para estimular que las nuevas generaciones no olviden este proceso, no para recrearles un dolor que no han sentido sino para abrirles los ojos ante la verdad y la justicia.

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La CVR, la verdad y una prensa vil

Publicado el 24 January 2012 por admin en Opinión

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La CVR, la verdad y una prensa vil

Por Salomón Lerner Febres

Publicado en La República 22/01/2012

Se discute en estos días sobre la pretensión de una organización senderista, el Movadef, de obtener una inscripción como partido político ante el JNE. Existe un amplio consenso ciudadano en contra de esa pretensión. En su momento, la Comisión de la Verdad y Reconciliación afirmó que SL no puede tener cabida en nuestra democracia. Lo dijo de forma categórica al tiempo que demostró, con nutrida documentación, la atrocidad de los delitos cometidos por dicha organización y sustentó las responsabilidades penales que se derivaban de los crímenes contra la humanidad perpetrados por los seguidores de Abimael Guzmán.

Es por ello llamativa, aunque no sorprendente, la campaña de descrédito contra la CVR emprendida una vez más por ciertos diarios, una campaña basada en tergiversar sin escrúpulos lo dicho por la Comisión sobre SL en su momento. Según esos periódicos, el intento de Movadef de entrar a la arena política formal tiene como apoyo una supuesta tibieza de la CVR en sus juicios sobre SL.  Pues bien: eso es completamente falso y sostenerlo es calumnioso. Es tan clara la condena de la Comisión a SL que las falsedades  expresadas por  estos diarios sólo pueden tener tres explicaciones: o no  han  leído el informe ni su resumen y  hablan  sin conocimiento, lo cual es en extremo irresponsable; o  han  leído y no  han  entendido lo que allí se dice:  hecho que evidencia  la pequeñez intelectual de quienes hoy dirigen esas publicaciones; o han leído,  han  entendido y han  optado conscientemente  por la mentira y la calumnia, lo cual delata su insignificancia moral.

Esa campaña de vilezas se  ampara, desde luego,  en  lo poco que ha sido difundido el  informe final de la CVR. Nadie que lo haya leído,  aunque sea de manera fragmentaria o somera podría creer las mentiras que se están propagando; mentiras que nacen, las más de las veces, de tergiversaciones surgidas en el seno  de  una triste precariedad mental. Se dice, por ejemplo, que la Comisión favorece a SL al llamarlo partido político. Al parecer no quieren o no pueden entender,   como se aclaró en su momento aun en el Congreso de  la República,  que esa definición tiene una naturaleza descriptiva y  que no entraña  por tanto ningún juicio de valor positivo ni la tácita legitimación de ese movimiento que, como se señala en el informe, hizo del terror su práctica cotidiana. ¿No fue acaso el nazismo un movimiento organizado desde un partido político, el NSDP? ¿Eso lo hace menos criminal, acaso? ¿No ha usado el fujimorismo, que  tanto  los seduce, para dar viabilidad a sus empresas delictivas, sucesivas fachadas partidarias, sin que eso cambie la naturaleza de sus repudiables delitos?

Pero antes de abundar en explicaciones y demostraciones conviene dejar hablar al propio informe de la CVR. Así, la primera línea del capítulo dedicado a SL dice: “La organización subversiva y terrorista autodenominada Partido Comunista del Perú y conocida como Sendero Luminoso (PCP-SL) desencadenó una guerra contra el Estado y la sociedad peruanos (…)”. Cualquier persona que lea con honestidad esa línea debería dejar de afirmar que la CVR no llamó terrorista a dicha organización.

En su conclusión 13, se dice: “Para la CVR, el PCP-SL fue el principal perpetrador de crímenes y violaciones de los derechos humanos tomando como medida de ello la cantidad de personas muertas y desaparecidas”. En la conclusión 20: “La CVR ha constatado características terroristas del PCP-SL que se desplegaron desde un comienzo a través de “ajusticiamientos” realizados con sevicia, prohibición de entierros y otras manifestaciones delictivas, incluido el uso de coches-bomba en las ciudades”. La conclusión 26 señala que “la violencia extrema practicada por el PCP-SL en las localidades rurales de los Andes se extendió también a los centros urbanos. Lima y otras ciudades fueron también escenarios complementarios y sufrieron sabotajes, asesinatos selectivos, paros armados y actos terroristas, especialmente bajo la modalidad de coches-bomba”.

Y, como último asunto,  entre muchos posibles sobre la condena de la CVR a SL, en la conclusión 28 se dice que “por la generalidad y sistematicidad de estas prácticas, miembros del PCP-SL, y en especial su dirección nacional y su denominada “jefatura”, tienen directa responsabilidad en la comisión de crímenes de lesa humanidad en el marco de ataques armados contra la población civil, cometidos a gran escala o bien como parte de una estrategia general o de planes específicos”.

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Movadef: el recodo del camino

Publicado el 16 January 2012 por admin en Opinión

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Movadef: el recodo del camino

Por Rocío Silva Santisteban

Publicado en La República, Kolumna Okupa, 15/01/2012

Huamanquiquia, 1° de julio de 1992. Un grupo de cinco senderistas entraron a este poblado ayacuchano, golpearon a los que pudieron, les cortaron las trenzas a las mujeres y luego procedieron a asesinar a 18 personas. Fue la última masacre. Hubo decenas de masacres anteriores. Las peores fueron Lucanamarca, con 90 personas asesinadas a machetazos, y el caso del “Expreso de la Muerte” o “Expreso Cabanino”, con más de 160 personas asesinadas por un grupo al mando del “camarada José” y a bordo de un terrorífico ómnibus interprovincial, que atravesó 34 poblados, asesinando a casi todos los que encontraron a su paso. ¿Es posible olvidarlos?

No podemos olvidar lo que significó el PCP-SL en nuestro país: para eso hay que leer el respectivo informe de la CVR y el capítulo dedicado al principal causante de la mayor cantidad de muertes durante el conflicto armado interno. Aducir un argumento democrático para inscribir a un partido cuyas siglas consignan la palabra “amnistía” y cuyo objetivo es que se deje libres a todos los perpetradores de violaciones de derechos humanos es verdaderamente entender que la democracia es estúpida. Y la democracia no puede ser imbécil. La democracia no puede permitir que un grupo de personas utilice los recursos de la democracia para fines antidemocráticos. Eso sería sostener al Estado de Derecho en una falacia. Por eso consideramos que el JNE debe impedir la inscripción del Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (Movadef).

Precisamente, el Movadef coincide con algunos sectores militares en considerar que la reconciliación puede darse sobre la base del olvido, de la negación de justicia a miles de víctimas, situación que es totalmente improcedente. La única manera en que se dé una verdadera reconciliación es sobre la base de la memoria y la justicia, y eso implica planes de búsqueda de desaparecidos y juicios justos a todos los violadores de derechos humanos, así como reparación para las víctimas. Un asunto es la libertad de opinión, otro totalmente diferente es  permitir que un grupo desestabilizador utilice el sistema democrático para sus objetivos subalternos. Por eso mismo sería un verdadero despropósito no rechazar firmemente esta pretensión.

Para aquellos jóvenes y no tanto que sostienen que una democracia debe aceptar todas las ideas y, por lo tanto, aceptar la inscripción de un movimiento como Movadef en el registro de partidos electorales, creo que están equivocados y confunden libertades democráticas con mal uso de las normas electorales. Que no se inscriban como partido político no implica que no dialoguen o que no puedan debatir sobre sus ideas: Alfredo Crespo ha pasado por todos los canales de televisión y, en la medida que somos una democracia, ha debatido hasta con Mónica Delta. Tiene libertad de decir lo que piensa y de defender a Abimael Guzmán, precisamente porque en una democracia hasta Guzmán tiene derecho a un abogado. Pero convertir el Movadef en un partido legal sería simplemente convertirnos en una sociedad amnésica. Y en nuestro país olvidar el conflicto armado interno es inmoral.

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