Obispos en audiencia sobre industrias extractivas durante el 154 periodo de sesiones de la CIDH (Foto: CIDH/Daniel Cima)

LA IGLESIA NO SE DEJA COMPRAR

Carta abierta de Iglesias y Minería sobre la seducción de las empresas mineras

Iglesias y Minería es una red latinoamericana de comunidades cristianas, religiosas y religiosos que, con el apoyo de diversos obispos, de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), del departamento de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM) y del Consejo Latino Americano de Iglesias (CLAI), se articula desde hace dos años para hacer frente a los impactos de la minería ((Anexamos el documento final del último encuentro ampliado de Iglesias y Minería, realizado en diciembre de 2014 en Brasilia, con la presencia de cerca de 100 representantes de las comunidades afectadas en América Latina y aliados de América del Norte y de Europa.)) .

Conocemos de cerca el sufrimiento de muchas comunidades y pueblos tradicionales, así como las violaciones a los derechos ambientales y de las futuras generaciones provocadas por los grandes emprendimientos mineros en expansión en nuestro continente. Trata-se de operaciones empresariales contra derechos en violación de la Convención Americana de Derechos Humanos y de los principios de la ONU sobre empresas multinacionales y derechos humanos.

Varios obispos y algunas conferencias episcopales en muchas ocasiones se han pronunciado para apoyar a las comunidades afectadas y han denunciado los conflictos provocados por las compañías mineras, muchas veces con el aval de los Estados nacionales ((Se encuentra en la biblioteca del Observatorio de Conflictos Mineros en América Latina una reseña de los más recientes documentos de las iglesias de Canadá, Brasil, Argentina, Perú y del mismo CELAM sobre este tema: http://www.conflictosmineros.net/?Itemid=203)) .

La actuación pastoral de las iglesias, al lado de las comunidades y con sus posicionamientos oficiales, ha sido eficaz para demostrar la contradicción del modelo económico extractivista y sus daños a la vida humana y al Planeta. De la misma forma, han contribuido para fortalecer a los pueblos en sus luchas y resistencias, así como en la construcción de alternativas.

Las más grandes multinacionales de la minería están intentando organizar estrategias que se opongan a esta actuación y a las denuncias. Incluso aumentando su presencia en los territorios y junto a las comunidades, las empresas no han conseguido seducir a los líderes y a los habitantes más conscientes, organizados en muchos casos en torno a las comunidades cristianas.

Hubo entonces una aproximación institucional: los altos ejecutivos y los mayores accionistas de varias compañías mineras solicitaron una jornada de “retiro” en el Vaticano (en octubre de 2013) y un día de reflexión en Canterbury, para acercarse a la Iglesia Anglicana (en octubre de 2014). También en estos casos, a pesar de encontrar escucha y apertura al diálogo, no consiguieron cooptar a las iglesias y lograr que bendijeran sus operaciones, puesto que las mineras pretenden evidentemente satisfacer intereses económico – financieros y, en la mayor parte de los casos, sus declaraciones formales no corresponden a una práctica efectiva de escucha y respeto a las comunidades en los territorios.

La tercera iniciativa seductora fue lanzada recientemente. Queremos que sea conocida, junto con nuestro más profundo repudio.

Denominada “minería en alianza ((Anexamos el documento con la propuesta completa, que fue recibida por algunas de nuestras congregaciones religiosas en marzo de 2015.)) ” ((Nota de traducción: La expresión en inglés: “Mining in Partership” y en portugués: “Mineração em Parceria”. )) , se propone “ayudar a los seminarios teológicos de diversas partes del mundo para equipar mejor a los pastores y líderes de la iglesia para servir a las comunidades afectadas por los proyectos mineros”. Ejemplifica los beneficios que esta iniciativa traerá tanto a las empresas como a las iglesias. Propone que las iglesias “piensen teológica, ética y litúrgicamente sobre la minería, a nivel local e internacional”.

Sobre esta iniciativa, queremos expresar nuestra posición:

Invitamos, entonces, al Pontificio Consejo de Justicia y Paz, a las Conferencias Episcopales, a las iglesias hermanas reformadas, a los/as teólogos/as, a las organizaciones cristianas empeñadas en la defensa de las comunidades afectadas por las violaciones a los derechos socioambientales y a las personas de buena voluntad, a manifestar con nosotros su repudio por otra iniciativa de cooptación de las grandes compañías mineras. Continuaremos humilde y persistentemente nuestro acompañamiento a las comunidades: es en ellas y por ellas, cada vez más conscientes, protagonistas y enraizadas en la defensa de sus territorios, que se viene construyendo el Reino de Dios.

Iglesias y Minería, abril de 2015.

Para contactar-nos y conocer nuestras propuestas concretas: iglesiaymineria@gmail.com