INFORME DE LA CVR

Hoy, 28 de agosto, se cumplen 23 años de la entrega del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). Un informe que permitió al país conocer la magnitud de la violencia vivida entre 1980 y 2000 y escuchar, sobre todo, a quienes durante décadas fueron ignorados: las víctimas, sus familiares y los pueblos rurales, campesinos e indígenas que soportaron de manera desproporcionada sus consecuencias.

A 23 años, las heridas siguen abiertas porque muchas de las deudas del Estado permanecen pendientes. Miles de familias continúan buscando a sus desaparecidos; persisten procesos sin justicia y reparaciones inconclusas; mientras desde el propio Estado se impulsan decisiones y leyes que favorecen la impunidad y debilitan las obligaciones de verdad, justicia y reparación.

En este contexto, rechazamos los recientes ataques y cuestionamientos de autoridades contra el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM), así como las afirmaciones que pretenden responsabilizar a los espacios de memoria de “dividir al país”.

La memoria no divide al Perú. Lo que nos divide es la impunidad, el racismo, la desigualdad y la persistente indiferencia frente al dolor de las víctimas. Una democracia no se fortalece ocultando su pasado ni desacreditando a quienes exigen verdad y justicia.

Al Gobierno y a sus ministros, al Congreso de la República y a todas las autoridades del Estado: su responsabilidad no es reescribir la historia ni debilitar los espacios de memoria. Su obligación es garantizar los derechos de las víctimas, proteger el LUM y los lugares de memoria, asegurar la búsqueda de las personas desaparecidas y garantizar justicia y reparación.

El LUM debe permanecer bajo la rectoría del Ministerio de Cultura, preservando su carácter de espacio público, plural y democrático, libre de interferencias políticas que pretendan relativizar las graves violaciones de derechos humanos ocurridas en nuestro país.

A 23 años del Informe Final de la CVR, reafirmamos que no habrá reconciliación sobre la base del silencio y la impunidad.

Sin verdad no hay justicia. Sin memoria no hay democracia.